Democracia y Justicia

¿Qué es la Ley de libertad de medios de la UE y por qué es necesaria?

¿Qué es la Ley de medios de comunicación de la UE? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuándo entrará en vigor? ¿Qué nuevas normas aportará?

por Jascha Galaski

¿Qué es la Ley de medios de comunicación de la UE?

La Ley de libertad de los medios de comunicación de la UE (EMFA, por sus siglas en inglés) es una nueva legislación que regulará el entorno de los medios de comunicación en la Unión Europea y garantizará la protección de la libertad y el pluralismo de los medios. La Comisión Europea incluyó la EMFA en su Programa de Trabajo para 2022.

Una democracia que funcione bien depende de unos medios de comunicación libres y plurales. En un panorama mediático sano, la diversidad de medios de comunicación da voz a personas de todos los grupos de la sociedad. La ciudadanía puede formarse una opinión a partir de una diversidad de perspectivas y tomar decisiones con conocimiento de causa, incluido a quién votará en las próximas elecciones.

El periodismo independiente, de investigación y de calidad, vigila a los políticos y a las empresas con poder y se encarga de que se denuncien las irregularidades y se exijan responsabilidades a quienes las practican.

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Ahora, la Comisión ha preparado un primer proyecto de EMFA para presentarlo públicamente a mediados de septiembre. A principios de este año, ha lanzado una consulta pública abierta para que cualquiera pueda opinar, ya sean periodistas, medios de comunicación, grandes empresas tecnológicas, organizaciones no gubernamentales, organismos de control o personas a nivel individual.

¿Por qué es necesaria? ¿Cuál es su objetivo?

Las amenazas a la libertad de los medios de comunicación en Europa son múltiples. Entre ellas, la presión económica, el control gubernamental de los medios de comunicación y de los servicios públicos de radiodifusión, la alta concentración de la propiedad de los medios en manos de unos pocos, los ataques en línea, la violencia física y las denuncias judiciales abusivas contra periodistas y la asignación injusta de subvenciones públicas.


Analicemos con más detenimiento estos aspectos.

- Presión económica: muchos medios de comunicación, sobre todo los más pequeños, tienen dificultades de financiación. Las razones son diversas. Algunos no han sabido adaptarse a la era digital. Otros han sido víctimas de juicios abusivos que han agotado sus recursos económicos o han sufrido un recorte de los fondos públicos. La pandemia de COVID-19 no ha hecho más que agravar la situación, abocando a algunos medios locales a la quiebra y a otros al control de empresas nacionales o internacionales.

- Presiones políticas: En países con dirigentes autoritarios, el periodismo independiente, las agencias de comunicación y los servicios públicos de radiodifusión se ven sometidos a fuertes presiones. Estos ataques van desde la reducción o supresión de las subvenciones públicas, hasta la retirada o denegación de licencias. Algunos gobiernos también ejercen presión sobre las autoridades nacionales de regulación de los medios (encargadas de aplicar las leyes sobre medios de comunicación), sustituyendo incluso a los miembros del consejo de administración por personas que les son leales.

- Violencia física y en línea: Las agencias de comunicación independientes, los organismos de control, el periodismo de investigación y sus fuentes han sufrido campañas de difamación, acoso, violencia física y en línea, discursos de odio y amenazas de muerte. Estos ataques suelen llevar a la autocensura.

Juicios abusivos: El periodismo es frecuentemente objeto de juicios abusivos, conocidos también como juicios estratégicos contra la participación pública (SLAPP, por sus siglas en inglés). Estas denuncias, generalmente presentadas por personas con poder que temen que sus actos delictivos salgan a la luz, tienen como único objetivo intimidar a los periodistas y a la prensa en general y ejercer presión para que guarden silencio.

- Concentración de la propiedad: En un entorno mediático equilibrado, existen muchos medios de comunicación diferentes de todo el espectro político, con distintas visiones del mundo y opiniones sobre cuestiones sociales. Sin embargo, cuando la mayor parte del sector mediático está en manos de unos pocos, estos pueden imponer sus puntos de vista y limitar a su vez el acceso del público a otros puntos de vista. En muchos países, incluso aquellos que gozan de una calificación alta en la edición 2022 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de la ONG Reporteros sin Fronteras, la propiedad de los medios de comunicación está concentrada en manos de un número reducido de grandes empresas.

- Interferencia sobre las decisiones editoriales: La dirección de un medio de comunicación debe tener libertad para tomar decisiones, independientemente de que el propietario del periódico esté de acuerdo o no. De lo contrario, la cobertura de los medios podría ser sesgada. En algunos países, los medios de comunicación públicos controlados por el Estado no publican opiniones críticas con el gobierno ni noticias que reflejen una mala imagen de las autoridades.

¿Cómo apoyará el pluralismo de los medios?

La Comisión quiere abordar estos problemas y apoyar el pluralismo de los medios con la futura Ley de libertad de los medios de comunicación. Algunas de las prioridades son:

  • proteger a los medios de comunicación independientes (prensa, periodistas y fuentes) de las injerencias públicas y privadas y garantizar la independencia editorial;
  • salvaguardar el pluralismo mediático, para garantizar que la ciudadanía tenga acceso a una amplia variedad de información y perspectivas;
  • aumentar la transparencia sobre los fondos que los gobiernos destinan a los medios de comunicación, incluida la asignación de publicidad pública;
  • aumentar la transparencia de la propiedad de los medios de comunicación, para que quede claro a quién pertenece realmente cada medio;
  • garantizar la sostenibilidad económica del sector de los medios de comunicación.

¿Qué es la Directiva de servicios de comunicación audiovisual revisada y qué relación tiene con la Ley de libertad de los medios de comunicación de la UE?

La Directiva de servicios de comunicación audiovisual (DSCA) es el marco jurídico que establece los principios generales para un entorno mediático seguro y plural en la UE. La Directiva regula la radiodifusión televisiva y, desde 2010, cuando entró en vigor la cuarta versión de la misma, también los servicios a la carta, como Netflix o Sky.

En 2018, la UE adoptó la DSCA revisada, que impuso nuevas normas y responsabilidades de regulación de contenidos a las grandes plataformas online. Asimismo, incluye normas sobre el fortalecimiento de los reguladores de los medios, la transparencia de la propiedad y la independencia editorial.

La Ley de libertad de los medios de comunicación de la UE parte de la DSCA revisada. En lugar de reinventar todo, aborda las cuestiones que esta no cubre.

¿Qué cambios conlleva la Ley de libertad de los medios de comunicación de la UE?

Aunque todavía falta para que se adopte y entre en vigor la EMFA, ya podemos anticipar su futuro impacto en el panorama de los medios de comunicación de la UE. Es muy probable que aporte más estabilidad económica y oportunidades de crecimiento a las empresas de comunicación más pequeñas. También mayor transparencia en cuanto a la asignación de publicidad oficial y a la propiedad de los medios de comunicación.

Sin embargo, su éxito dependerá de la correcta aplicación y supervisión de las normas, de lo que probablemente se encargarán las autoridades nacionales de regulación de los medios de comunicación con el apoyo del Grupo de Entidades Reguladoras Europeas de los Servicios de Medios Audiovisuales (ERGA, por sus siglas en inglés), que también coordinará el proceso en toda la UE. A pesar de que eso tiene todo el sentido, en los países en los que los gobiernos autoritarios han colocado a personas afines al mando de las entidades reguladoras de los medios de comunicación nacionales, la EMFA puede acabar siendo un tigre sin dientes.

La UE tiene el compromiso de respetar los valores del Estado de derecho, la democracia y los derechos fundamentales consagrados en la Carta de Derechos Fundamentales. Una EMFA fuerte supondría un respaldo a estos valores, pues un sistema de medios de comunicación libre y plural es fundamental para la aplicación los mismos. Una democracia que funcione correctamente se basa en un debate público equilibrado y bien informado, que a su vez es posible gracias a unos medios de comunicación libres y plurales. Tanto los medios de comunicación como el público en general dependen del derecho de acceso a la información y del libre intercambio de opiniones e información. Unos medios libres y plurales son también un requisito previo para unas elecciones libres y justas a nivel nacional y de la UE.