Libres, pero injustas

Nuestros líderes más autoritarios siguen celebrando elecciones periódicas. En ellas concurren partidos opositores, pero eso no significa que tengan posibilidades de ganar.

Martes a martes, desde hace cinco meses,venimos publicando vídeos que te ayudan a sobrevivir al autoritarismo. La mayoría de las semanas acompañamos el vídeo con un artículo. Escribimos acerca de cómo los autoritarios infunden miedo y crean una constante sensación de peligro, para luego restringir nuestros derechos con el fin de "proteger a la sociedad". En nuestros artículos, explicamos por qué repiten una y otra vez que son demócratas (¡los auténticos demócratas, de hecho!) y cómo propagan mentiras para mantenerse en el poder. Contamos además cómo comprobar si una noticia es fiable y aclaramos por qué debemos asegurarnos, como comunidad, de que la gente tenga acceso real a información veraz.

Esta semana presentamos la última entrega de nuestra serie "Guía para sobrevivir al autoritarismo", en la que contamos qué sucederá ahora que nuestros actuales líderes autoritarios en Europa ya han limitado nuestras libertades, convertido los medios de comunicación en canales de propaganda y tomado el control del poder judicial. Estos líderes, a pesar de todo, siguen sin sentirse totalmente seguros.

Por esta razón, no sustituyen formalmente la democracia por la dictadura, y lo más probable es que tampoco lo intenten en un futuro inmediato. Una medida de este tipo sería, simplemente, demasiado arriesgada. En efecto, demasiados ciudadanos montarían en cólera y, sin duda, sería algo que irritaría enormemente a la UE. Y una UE molesta no es algo nada conveniente para los presupuestos de un Estado miembro.

Así pues, los líderes autoritarios europeos siguen celebrando elecciones periódicamente, en las que participan diversos partidos opositores. Sin embargo, se aseguran de que nadie más tenga posibilidad alguna de ganar.

¿Cómo lo hacen? Hacer trampas es una opción bastante segura, pero los autoritarios europeos prefieren soluciones más sutiles, que, a primera vista al menos, parecen legales. Una de estas soluciones es el llamado gerrymandering. Este término inglés, nacido en los Estados Unidos, alude a la manipulación de las circunscripciones electorales para que se ajusten a las necesidades del poder. ¿Cómo? El gerrymandering, correctamente aplicado, permite ganar claras mayorías en las cámaras parlamentarias, aun cuando los partidos de la oposición tengan más votos en el recuento general. Veamos una explicación gráfica:

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(Fuente)

Según los expertos, el partido húngaro Fidesz lo hizo hace unos años. Pero no se han detenido ahí. También amortiguaron la proporcionalidad del sistema, de manera que la oposición no se viera compensada por los votos perdidos en las circunscripciones electorales de un solo miembro, rediseñadas por el gobierno para ajustarse a sus intereses. Se aprobaron normas que dificultan enormemente la cooperación entre los partidos de la oposición. Se dificultó, por lo contrario, la aplicación de aquellas normas electorales ventajosas para los partidos de la oposición. Al mismo tiempo, el gobierno se aseguró de llevar al pie de la letra la normativa que pudiera resultar perjudicial para la oposición. Resultado: las elecciones de 2014 y 2018 fueron libres, pero distaron mucho de ser justas.

Otros líderes autoritarios de la región, como el partido polaco PiS, andan un poco rezagados a este respecto, pero sin duda seguirán los pasos de Fidesz. En 2017, el PiS introdujo un cambio masivo en la ley electora, de manera que, a partir de 2019, la Comisión Electoral Nacional, órgano encargado de supervisar los comicios, dejará de estar compuesta por jueces y la mayoría de sus miembros serán nombrados por el parlamento, que domina el PiS. En particular, después de las próximas elecciones parlamentarias, la Comisión tendrá plena autoridad para redefinir las circunscripciones electorales.

Si quiere evitar que su país también se eche a perder, vote en las elecciones europeas. El Parlamento Europeo no puede impedir que los Estados miembros den un giro autoritario, pero podría dificultarlo si aseguramos un dominio de fuerzas progresistas. Por ejemplo, condicionando la concesión de determinados fondos europeos al respeto de los valores básicos de la Unión Europea.

PD: Aunque nuestra serie de autoritarismos termina aquí, dentro de unas semanas dará inicio otra serie, esta vez sobre la democracia y las elecciones europeas. Y muy pronto entrevistaremos a nuestro líder autoritario favorito al respecto de sus planes a corto plazo. ¡Manténganse a la escucha!

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