El veto de PiS & Fidesz revela su ansia de poder y fragilidad

¿Por qué se oponen el Fidesz y el PiS a la condicionalidad del Estado de derecho, y puede la UE aprobar su presupuesto y los planes de recuperación sin ellos?

Veinticinco gobiernos de la UE tienen intención de adoptar el mecanismo del Estadode derecho como elemento de condicionalidad por mayoría de votos. Como respuesta, los gobiernos húngaro ypolaco, que se oponen a la condicionalidad, vetarán el presupuestode los próximos siete años de la UE, y el paquete económico para ayudar a los países a recuperarse de la pandemia.

¿Por qué se oponen tan fuertemente el Fidesz y el PiSa la condicionalidad?

Porque no pueden permitirse perder lafinanciación de la UE pero se niegan a dejar de desmantelar el Estadode derecho. Desde que tomaron el poder, los partidos gobernantes deHungría y Polonia se han dedicado a desmontar las leyes e institucionesque hacen que la democracia funcione. Su objetivo es mantenerse en elpoder y dificultar cualquier sustitución posible.

Para el húngaro Fidesz, ocupar elpoder es un medio para robar fondos públicos. El gobierno otorgagrandes contratos públicos a amigos, familiares y aliados en elmundo de los negocios a cambio de sobornos y lealtad. Para el PiSde Polonia, gobernar parece un medio para promulgarpolíticas sociales ultraconservadoras.

Para mantener y consolidar el poder,ambos gobiernos han adoptado un plan similar: controlar laopinión pública y eliminar cualquier obstáculo legal que les dificulte su agenda. Lohan logrado, en diferente medida, tomando el control de losmedios de comunicación y del poder judicial y asixiando a las organizaciones de derechos humanos y pro democracia. De este modo han logrado una opinión pública sesgada, silenciar las críticas públicas y limitar lacapacidad de organización social que pueda expresasr disenso. Asimismo, ha facilitado la creación de chivos expiatorios (como losmigrantes, las personas LGBTQI y las feministas) que solo ellospueden combatir.

La intención de la UE de vincular elacceso a sus fondos al respeto del Estado de derecho pararía los pies al Fidesz y al PiS. La clavede su agenda es tener los tribunales bajo su control. Mientras que laclave para el Estado de derecho son unos tribunales independientes quedefiendan los derechos e instituciones que el Fidesz y el PiS quierendisolver.

Ambos partidos saben que es probable que un futuro mecanismo de condicionalidad les afectara directamente -dado que actualmenteestán bajo el procedimiento del artículo 7- y no pueden permitírselo, ni económica ni políticamente.

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Están en juego miles de millones de euros de fondos de la UE. Esto es clave para sus economías, yespecialmente para los negocios corruptos de Fidesz. Si seactiva el mecanismo de condicionalidad, la financiaciónde la UE -en parte o en su totalidad- dejaría de fluir. El gobierno estáobligado a mantener la financiación de los proyectos acordados. Para evitar que sean los ciudadanos los que paguen las consecuencias,la UE también puede pagar los fondos directamente a losbeneficiarios finales, en lugar de hacerlo a través del gobierno,que es el canal normal. Para el Fidesz y el PiS, la condicionalidadsignifica un golpe económico que podría molestar a susvotantes, perder el dinero que financia la corrupción, y/o perder elcontrol sobre cómo se gasta el dinero en su patio trasero.

La oposición del PiS y Fidesz almecanismo de condicionalidad muestra que su principal preocupaciónes mantener y consolidar su poder. No les preocupa gobernar por el bien de sus ciudadanos, de lo contrario, no se dedicarían amanipular la opinión pública y a tomar el control de los tribunales. Suintención declarada de vetar el conjunto de medidas para la recuperaciónde la pandemia demuestra que están tan desesperados por mantenerseen el poder que bloquearían la financiación destinada a apoyar a la gente común en toda Europa.

¿Qué viene luego?

Alemania, que ostenta la presidencia dela UE, es responsable de llevar a cabo el acuerdo. Merkel puede tenercierta influencia sobre Orbán, pero en el pasado se hamostrado reacia a utilizarla. Tal vez porque el lobby automovilístico alemán no quiere tener problemas con sus fábricas enHungría. Gracias a su partido, el Fidesz se ha mantenido en el PPE, la mayor de las familias políticas de la UE, lo que a su vez le ha supuesto una protección de las críticas a Orbán. PeroMerkel pudiera lograr que Orbán cambiara de opinión, es improbableque tuviera la misma suerte con el gobierno polaco, que no es un aliadopolítico.

Quedan tres caminos abiertospara que la presidencia alemana siga adelante con la adopción delmecanismo de condicionalidad y del nuevo presupuesto y planes de recuperación. Primero, avanzar con la votación delpresupuesto y contar con que el PiS y el Fidesz se echen atrás. Esteúltimo puede ceder debido a su dependencia del dinero de la UE y a que quizá tenga esperanza en encontrar otras maneras de detener la activacióndel mecanismo de condicionalidad. El segundo, no votar el nuevopresupuesto y permitir que el actual presupuesto de 7 años de la UEse mantenga hasta que un cambio en la política o liderazgo polaco ohúngaro lo haga posible. De ese modo, los otros 25 países de la UEpodrían acordar un paquete de recuperación de la pandemia entreellos a través de un tratado internacional separado. El tercero,acelerar el procedimiento del Artículo 7 de forma simultánea paraPolonia y Hungría y votar para suspender sus derechos de voto, y asípermitir que el presupuesto y el paquete de recuperación se apruebensin sus votos.

Independientemente de lo que decidaMerkel, es importante avanzar pronto porque millones de europeos dependen del paquete de recuperación económica para la pandemia.Merkel ha demostrado ser una fuerza imparable. El miedo del PiS y delFidesz a la condicionalidad sugiere que no son inamovibles.

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