Los gobiernos de la UE utilizan medidas contra la pandemia para restringir el espacio cívico y las libertades: Informe de Liberties y Greenpeace

Restricciones del derecho a la protesta, a la libertad de expresión, al acceso a la información y a la libertad de reunión. Así es como gobiernos de toda la UE aprovecharon políticamente la pandemia. Lee el informe conjunto de Liberties y Greenpeace.

Los gobiernos han adoptado medidas para proteger la salud pública que cambian radicalmente la forma en que vivimos. En determinadas situaciones, puede ser necesario restringir temporalmente ciertas libertades para salvar vidas y proteger a los grupos de riesgo, pero muchos gobiernos han adoptado medidas problemáticas en nombre de la protección de la salud pública, y, en algunos casos, se extralimitan.

En otros casos, los gobiernos se han aprovechado deliberadamente de la COVID-19 para socavar las libertades individuales y la democracia de forma que realmente ponen en peligro la salud pública. Por ejemplo, imponiendo restricciones innecesarias y desproporcionadas al derecho a la protesta, a la libertad de expresión, al acceso a la información y a la libertad de reunión.

Estos derechos son básicos, ya queproporcionan a los ciudadanos las herramientas que necesitan paragarantizar que sus gobiernos actúen a favor del bien común a la hora de gestionar la pandemia.

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Aunque no pretende ser exhaustivo, este informe documenta algunos de los casos más llamativos en los países de la UE. Expone cómo las respuestas de los gobiernos ala pandemia han dado lugar a restricciones innecesarias ydesproporcionadas del espacio cívico y de las libertades,obstaculizando indebidamente el activismo y la participacióndemocrática.

Tendencias preocupantes en toda la UE

Aunque algunos países destacan especialmente, son varios los Estados de la UE que muestran tendencias preocupantes. El estudio revela que más de la mitad no garantizaron el derecho a la reunión pacífica. En lugar de adoptar medidas que permitieran la protesta y protegieran al mismo tiempo la salud pública, los gobiernos utilizaron indebidamente las normas de distanciamiento físico para aprobar prohibiciones generales o casi absolutas de las manifestaciones pacíficas, como ocurrió, por ejemplo, en Alemania, Bélgica, Eslovenia, Francia, Italia y Rumanía.

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Quienes, no obstante, reclamaron esederecho, fueron objeto de una vigilancia invasiva (como en Eslovenia)y de fuertes sanciones (en Alemania, Bélgica, Eslovaquia,España, Grecia e Italia). La policía interrumpió de forma violenta varias protestas pacíficas, porejemplo, en Francia y Suecia. En varios países se han mantenidoestrictas restricciones a la reunión, incluso cuando se empezarona reducir las medidas de distanciamiento social y se volvieron aabrir los centros comerciales, tiendas y restaurantes. Es el caso, porejemplo, de Rumanía, donde la prohibición de la reunión siguevigente.

Legislación acelerada y cambios en losprocedimientos parlamentarios

En muchos Estados, la acelerada elaboración de leyes y los cambios en los procedimientosparlamentarios han limitado gravemente la posibilidad de queciudadanos, activistas y organizaciones de la sociedad civil puedan expresar su opinión sobre la actuación del gobierno. Ejemplos de esta tendencia se han dado en Alemania, PaísesBajos, Polonia, Rumanía, Eslovenia y España.

Algunos gobiernos también aprovecharonla situación de emergencia para debilitar aún más las normas de protección del medio ambiente y de los derechos civiles, en concreto en Hungría, Polonia yEslovenia. Al mismo tiempo, las restricciones del derecho de acceso ala información pública dificultaron la evaluación de la actuación de las autoridades y de cómo han empleado sus poderesejecutivos reforzados, como sucedió, por ejemplo, en Austria,Eslovenia, Hungría, Italia, Países Bajos y República Checa.

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Periodistas sufren acoso y campañas de desprestigio

En algunos Estados, esta represión de la participacióndemocrática se vio exacerbada por una auténticarepresión de la libertad de expresión. En varios países, losgobiernos utilizaron el pretexto de la necesidad de evitar la difusiónde información errónea para censurar la libertad deexpresión. Hungría y Rumanía fueron los ejemplos más llamativos,que Bulgaria trató de replicar.

También se ha dado el caso de que las autoridades se negaran a colaborar con periodistas, activistas y organizaciones dela sociedad civil, a veces incluso desacreditándoles y acosándolescuando cuestionaban o criticaban sus actuaciones. Senotificaron casos preocupantes de difamación y amenazas en especial en Eslovenia.

En varios países, estas restriccionesrelacionadas con la pandemia son simplemente las últimas de una seriede medidas que se vienen poniendo en práctica en los últimosaños y que ya han revelado un peligroso retroceso de las libertadesciviles y la participación democrática en toda la UE.

Algunos gobiernos nacionalesinstrumentaron la COVID-19 para acelerar sus propios esfuerzos por inhibir elactivismo, limitar la participación de los ciudadanos ensu democracia y obstaculizar la labor de las entidades de control,como las organizaciones de la sociedad civil.

La UE debería utilizar losinstrumentos disponibles para restaurar y promover el espacio cívico y laslibertades

Lamentablemente, las alertas tempranasde los órganos internacionales de supervisión de Naciones Unidasy del Consejo de Europa y de otros organismos de control resultaronjustificadas también en el contexto de la UE. El hecho de quenuestros gobiernos no hayan salvaguardado las libertades cíviles enla medida de lo posible es motivo de preocupación, y especialmente durante una pandemia, cuando la sociedad necesitainstrumentos de participación cívil para asegurarse de que susrepresentantes hacen todo lo posible por proteger su salud.

Los ciudadanos esperan que la UE ayudea sus gobiernos a superar la pandemia con la mayorseguridad posible. Muchos líderes de la UE han reconocido que la Unióndebe aplicarse más para evitar que los gobiernos populistas autoritariosaprovechen el malestar social para avivar el euroescepticismo.Pero resulta igualmente importante que la UE salvaguarde las libertadescíviles en todos sus Estados miembros, y que actúe con firmezacontra los gobiernos que aprovechan la crisis para silenciar a sus críticos y socavar los controles y equilibrios democráticos.

Greenpeace y Civil Liberties Union For Europe proponemos en nuestro informe que lasinstituciones de la UE utilicen los intrumentos de los que disponenpara restaurar y promover el espacio cívico y las libertades, y así garantizar que los gobiernos respondany trabajen para los ciudadanos, tanto durante como después de la pandemia.

DESCARGA AQUÍ EL INFORME COMPLETO