Tecnología y Derechos

La UE, culpable de producir refugiados económicos

La UE debe asumir que son sus políticas económicas las responsables de producir los "refugiados económicos" de los que luego intenta deshacerse.

por Nederlands Juristen Comité voor de Mensenrechten
Refugees with economic needs are considered "fortune seekers" and the West is eager to bid them farewell. (Image: European Commission - Flickr/CC content)

Europa selecciona a los refugiados. El refugiado que puede demostrar que sufre persecución en su país por su origen étnico o por sus convicciones políticas o religiosas y está en peligro inminente, es acogido en Europa.

Los refugiados con un interés más económico son considerados "buscadores de fortuna" y Occidente está deseando deshacerse de ellos lo antes posible. Pero ¿acaso es justo, a la luz de las nuevas políticas económicas de Europa?

La UE juega un papel fundamental en el mercado mundial. Es la exportadora más importante de bienes y servicios a nivel mundial y la principal fuente de inversión directa extranjera, tiene pues, una posición de liderazgo en el mercado mundial.

Proteccionismo

A la vez, la UE tiene tanto de mercado libre, como de su contraparte: el proteccionismo. Ejemplos de medidas proteccionistas son los impuestos a los derechos de importación, las cuotas de importación y los subsidios a la exportación. Así, los competidores extranjeros se mantienen fuera, para que la industria interna puede crecer.

El proteccionismo europeo también impide el desarrollo de la energía sostenible y del mercado de trabajo. La UE ignora de esta forma, su responsabilidad en el subdesarrollo continuo y la pobreza de los países más pobres y en el acceso restringido al mercado europeo.

Mientras que presume de basarse en los derechos humanos en sus acuerdos con los países de fuera de la Unión, los tratados comerciales con algunos países plantean serias dudas al respecto. (A menudo, los tratados tienen una cláusula que dice que los derechos humanos son fundamentales para la relación.)

En la práctica, esas palabras a menudo resultan vacías, pues la ventaja económica prevalece sobre la importancia de asumir cualquier acción contra violaciónes de derechos humanos. Para muchas de las personas que viven en estos países, esto se traduce en que la huida es la única opción posible.

Mejor calidad de vida

Muerta de miedo y horror, Europa ahora examina de cerca a estos "refugiados económicos", pues no huyen por razones políticas, sino para encontrar una vida mejor en otro lugar. En realidad, la distinción entre refugiados políticos y económicos es borrosa. A menudo, la razón de la huida es una combinación de violencia política y de las difíciles condiciones de vida de su país de origen.

La respuesta de la UE a la llegada masiva de refugiados es intensificar la vigilancia de sus fronteras exteriores. Para ello, busca la cooperación con terceros países bajo la forma de las llamadas asociaciones de movilidad y los acuerdos de readmisión.

Tanto la UE como los terceros países comparten intereses en los acuerdos de asociación. A la UE le interesa que el tercer país se comprometa a readmitir a los refugiados ilegales y a proteger también sus fronteras exteriores.

Políticas de derechos humanos

Los intereses del tercer país, incluyen aliviar la política de expedición de visados para los ciudadanos de ese país y, a veces, la promesa de un acuerdo de libre comercio. El problema con estos terceros países es que, por lo general, no son partes contratantes de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, lo que acaba suponiendo que los refugiados sufren todo tipo de abusos de sus derechos humanos.

La UE debe asumir que su política económica sigue produciendo "refugiados económicos". Si abriera el mercado interior europeo a los países fuera de la Unión con unas condiciones más justas, el nivel de vida de las personas en esos países también aumentaría. Además, abrir el acceso al mercado de trabajo europeo, también supondría que los refugiados dejarían de hacer un uso indebido de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados.

Además, la UE debe examinar mejor las políticas de derechos humanos de los terceros países con los que firma sus tratados comerciales. Si cambia las palabras por hechos cuando se violan los derechos humanos, podría obligar a los regímenes a girar hacia un proceso de democratización y de mejora de los derechos humanos y de las condiciones de vida.

Todo esto requiere un esfuerzo económico de la UE. ¿Está Europa dispuesta a sacrificarse? ¿Estamos, como consumidores, dispuestos a sacrificarnos? Mantener las fronteras exteriores herméticamente cerradas y seguir elevando los muros de Fortaleza Europa con el fin de mantener a los refugiados fuera es una negación de la realidad y no asumir la responsabilidad de cumplir con los derechos humanos que nos toca.

Este artículo es de Lucille van Wijnbergen, miembro de la junta del Comité Neerlandés de Juristas para los Derechos Humanos (NJCM)

Este artículo ha sido publicado previamente en Volkskrant.