Tecnología y Derechos

Los paneles publicitarios de espionaje de la Estación Central de Milán: ¿realidad o un episodio de "Black Mirror"?

Los tótems publicitarios en la estación de trenes de Milán tienen un software de reconocimiento facial para recoger datos de pasajeros sin autorización.

por Ilaria Giacomi
Estación Central de Milán

Los tótems publicitarios en la Estación Central de Milán tiene más funciones que la de venderte algo.

Giovanni Pellerano, fundador del Hermes Center for Transparency and Digital Rights [Centro Hermes de Transparencia y Derechos Digitales] señala que los paneles publicitarios también se estñan utilizando para recopilar información de los pasajeros sin su consentimiento. Pellerano ha llevado el caso al Defensor del Pueblo sobre privacidad.

Tus datos a la venta

Al analizar a fondo una de las máquinas -una que había estado fuera de servicio durante un tiempo- Pellerano descubrió que estos tótems son más de lo que parecen: además de servir de expositores para anuncios y horarios de trenes, contienen un software capaz de llevar a cabo reconocimiento facial y de que la máquina registre el sexo, la edad y el nivel de atención de quien está observando.

El objetivo es vender la información recopilada a las empresas de marketing, para que puedan evaluar el éxito de sus campañas o programar otras nuevas.

Este tipo de sistema no es nuevo, hay dispositivos similares que se utilizan ampliamente en distintas circunstancias. Lo que despertó sin embargo el interés del defensor de privacidad, es que operan en un lugar público, y la gente que los ve no es consciente de esta función oculta de los tótems.

Máquinas que violan la privacidad

El uso comercial de la información recopilada aumenta los problemas relacionadas con la privacidad: los datos personales solo pueden ser utilizados para fines comerciales cuando existe una autorización explícita de las personas afectadas, cosa que no ocurre con estos tótems. Las personas implicadas tienen derecho a estar informadas sobre el tratamiento de sus datos y, lo que es más importante, tienen derecho a prohibir el uso de sus datos si así lo deciden.

La empresa responsable de la instalación y funcionamiento de las máquinas en la estación de Milán tendrá que responder a las cuestiones planteadas por el Defensor del pueblo de privacidad y muy probablemente se verá obligada a garantizar el anonimato de las personas que reconoce y solo registrarlas como espectadores, sin ningún detalle adiciona.