Tecnología y Derechos

La talla 47 está bien. También los fondos extranjeros

Imagina un mundo donde cualquiera que calce un número de pie más grande de lo normal sea un "chivo expiatorio" de su gobierno y tratado como enemigo del pueblo. Esto es básicamente lo que ocurre ahora, con algo tan arbitrario como la talla de tus zapatos.

por Orsolya Reich

Hace unos días tuve una pesadilla: soñé que calzaba la talla 47. Cuarenta y siete es un hecho simple: define las dimensiones espaciales de tus pies, nada de lo que avergonzarse. La talla 47 significa que tus pies miden 29,5 centímetros de largo: exactamente lo distancia que viajará la luz en un vacío en 1/10162456 de segundo. Pero teniendo en cuenta que soy una mujer, la pesadilla sobre mi número de pie no fue especialmente agradable... bueno, las pesadillas en general no lo son. Fue casi imposible comprar unos zapatos de tacón adecuados para la graduación de mi hermano pequeño de la escuela secundaria. Pero me las arreglé.

Esa no fue la peor parte de la pesadilla. La pesadilla llegó cuando el gobierno aprobó una ley que nos exigía a mí y a todas las personas que teníamos pies grandes que indicáramos este simple hecho sobre nuestra anatomía en nuestros perfiles de Facebook, en nuestras páginas web personales y en nuestra correspondencia oficial con las instituciones estatales. Muy pronto, los medios de comunicación del gobierno comenzaron a insinuar que cualquier persona con una talla de calzado superior al 46 no pertenece realmente a "nosotros". "Los "piezudos" están al servicio de intereses extranjeros. En realidad, son traidores a la nación. Mi correo electrónico empezó a sufrir ataques de trolls, mi negocio empezó a decaer..... Y ahí me desperté.

Solo para darme cuenta de que lo que está ocurriendo en la vida real en varios países de Europa del Este no difiere mucho de mi pesadilla. Por supuesto, en la vida real a nadie le importa la talla de los zapatos. Obligan a las organizaciones que defienden los derechos humanos y la democracia a declarar otro hecho aleatorio sobre sí mismos: la fuente de su financiación.

¿Por qué es un hecho aleatorio? Porque en cierto sentido, realmente no importa. Las organizaciones pro derechos y democracia se encargan de supervisar a los gobiernos y asegurarse de que estos cumplen sus compromisos y deberes. Estas organizaciones no necesitan que las elija el pueblo para pedir que los gobiernos rindan cuentas. Cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos tiene derecho a hacerlo.

Permitir que un partido político forme un gobierno es como darle las llaves de tu piso a una niñera de gatos. Le das la llave para que visite a tu gato todos los días mientras estás de vacaciones para que le dé de comer, juegue con él media hora y se marche. Se supone que no debe castrar a tu gato porque piense que es mejor para él (o porque le gusta castrar a las mascotas), ni celebrar fiestas en tu casa y beberse tus botellas. Todo esto está fuera de los términos de vuestro acuerdo. Cuando el pueblo le da un mandato a su gobierno, le da un mandato para que cuide los intereses del pueblo, dentro de los términos establecidos por la constitución y la legislación internacional. Evidentemente, mientras que tú estás en una posición relativamente buena para ver si su niñera de gatos hace su trabajo correctamente, es menos fácil cuando se trata del gobierno. Aquí es donde las organizaciones pro derechos y democracia entran en escena y se encargan de informar tanto a los ciudadanos como a los tribunales cuando se violan los acuerdos, y ayudan a aquellos cuyos derechos fueron violados. Las democracias sanas necesitan este tipo de organizaciones, al igual que necesitan unos medios de comunicación pluralistas y un sistema judicial independiente.

Los gobiernos lo saben. Saben que las organizaciones de derechos humanos tienen todo el derecho (juego de palabras intencionado) de pedirles cuentas. Pero a los gobiernos autoritarios no les gusta que se les haga responsables. Así que se dedican a llevar a cabo campañas de difamación y, en muchos casos, las rocían con connotaciones antisemitas, del tipo: "Sabes quién financia a estas organizaciones. Son ricos y quieren quitarte lo que te queda., por pequeño que sea. Quieren acabar con tus tradiciones. Quieren arrasar tu identidad. Quieren que los inmigrantes duerman en tu cama. Con tu hija. O mejor todavía, con tu hijo. O mejor aún, con ambos".

Pero esto es solo humo y espejos. No caigas en la trampa. No están tratando de defenderte de un misterioso peligro extranjero. Lo único que quieren es beberse tus botellas Y tal vez castrar a tu gato.

Si no compras la basura que tratan de venderte estos gobiernos, y crees que las organizaciones de defensa de los derechos humanos son parte fundamental de una democracia sana y que los necesitamos urgentemente, por favor firma nuestra campaña a favor de un Fondo Europeo para las Libertades AQUÍ.

ESTE ARTÍCULO FORMA PARTE DE NUESTRA CAMPAÑA POR UN FONDO EUROPEO DE LIBERTADES. PARA MÁS INFORMACIÓN Y PARA UNIRSE A LA CAMPAÑA PULSA AQUÍ.