Observatorio de la UE

¿Podría un nuevo fondo de la UE ser un salvavidas para los defensores de los derechos y la democracia en Europa?

La UE ha adoptado un nuevo fondo: el Programa Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores, ahora depende de lo entusiasta y pragmática que sea la Comisión a la hora de distribuirlo para que logre todo su potencial.

por Israel Butler

En abril, la UE aprobó un nuevo fondo para financiar a organizaciones de derechos humanos y que luchan por la democracia en Europa, a pesar de la oposición de Polonia y Hungría. De esta forma, la UE parece haberse convertido en la mayor financiadora de organizaciones sin ánimo de lucro que luchan por las libertades fundamentales dentro de los 27 países miembros. Ahora esta en manos de la Comisión conseguir que este fondo suponga la inyección de energía que tanto necesitan las organizaciones de libertades civiles en Europa.

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Los gobiernos con agendas autoritarias, como el de Hungría, Polonia y Eslovenia pueden ser los peores infractores, pero el estado de la libertad de prensa, la independencia judicial, la libertad de protesta y la libertad de organizarse civilmente también se ha visto afectado también en democracias tradicionales como Alemania, Italia, España y Francia.

La UE ha tardado casi una década en hacerse con un arsenal de herramientas para proteger las democracias europeas. Los legisladores se han centrado en desarrollar instrumentos para ejercer presión internacional. Por ejemplo, un nuevo ciclo de monitoreo anual por parte de la Comisión y la perspectiva de imponer sanciones económicas en el marco de la condicionalidad del Estado de derecho. Aunque están lejos de ser perfectos y tanto la Comisión como el Consejo a menudo carecen de la valentía necesaria para emplearlos plenamente, estos instrumentos no dejan de ser avances.

Pero la presión internacional por sí sola no puede salvar las democracias europeas.

Los gobiernos con ambiciones autoritarias en la UE no están suprimiento abruptamente los derechos humanos. Están convenciendo a su población de que las libertades civiles y el Estado de derecho son un obstáculo para una vida segura, sana y próspera. En algunos países, los políticos piensan que si atacan las instituciones democráticas, pueden contar con la apatía o incluso la aprobación de sus votantes. Si queremos que nuestras democracias sean resilientes y resistan a políticos oportunistas, es necesario que estén profundamente arraigadas en una ciudadanía que las apoye.

Los gobiernos autócratas de Polonia y Hungría lo saben bien, por eso intentaron acabar con el nuevo programa de financiación de la UE denominado Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores. El objetivo del fondo es apoyar a las organizaciones sin ánimo de lucro de los países miembros que promueven los derechos humanos y la democracia. Aunque la UE lleva mucho tiempo apoyando a organizaciones sin ánimo de lucro para que realicen esta labor en otras partes del mundo, este es el primer fondo que se crea para dentro de la Unión. Liberties propuso inicialmente la creación de este fondo en 2016 y presentó una propuesta detallada en 2018, que recibió un fuerte apoyo del Parlamento Europeo.

El nuevo fondo sustituye los programas de financiación previos que trataban a las ONG más como subcontratistas contratados para proyectos a corto plazo para ayudar a la Comisión a aplicar leyes y políticas específicas de la UE. El programa ofrece la promesa de una financiación a más largo plazo, lo que facilitará que las organizaciones sin ánimo de lucro puedan planificar estrategias a largo plazo y que puedan atraer y mantener a personal de alto nivel. El nuevo programa además eliminaría también la carga burocrática que impedía que organizaciones más pequeñas que trabajan a nivel local pudieran acceder a solictar los fondos.

Algo menos de la mitad del fondo se dedicará a promover y proteger los derechos humanos y la democracia en general.

El resto se destinará a temas específicos como la promoción de los derechos de la infancia y la lucha contra la violencia de género. El fondo apoyará litigios, incidencia política con legisladores y actividades de educación y movilización de la población.También habrá dinero para formar al personal de las ONG y mejorar su labor. Aunque existen muchas organizaciones que plantean buenos litigios campañas de incidencia política, la mayoría no tiene la experiencia o los recursos necesarios para organizar grandes campañas con éxito, en comparación con otros sectores similares, como loel movimiento ecologista. Este es exactamente el tipo de cosas que hacen falta para generar una base amplia que apoye los derechos y la democracia en toda la UE.

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El paquete financiero de 1.550 millones de euros será distribuido a lo largo de siete años. Podría convertirse en un importante salvavidas para las organizaciones que defienden los derechos humanos y la democracia, que recientemente han presenciado en todas partes cómo eran objeto de una diversidad de medidas en su contra. Desde demandas judiciales abusivas destinadas a agotar sus recursos, a recortes o bloqueos de financiación, hasta la asfixia por burocracia o campañas de desprestigio.

No existe un resumen general que muestre la cantidad de fondos que se dedican a la promoción de los derechos humanos en la UE. Pero la información que existe indica que este nuevo fondo convierte a la UE en el mayor donante individual que apoya a organizaciones de derechos humanos y democracia en sus fronteras. Anteriormente, este título lo ostentaban las subvenciones del EEE, que actualmente invierte unos 200 millones de euros entre 2014 y 2021 (la mayor parte procedente del gobierno noruego) en 15 países de la UE para apoyar a las organizaciones de la sociedad civil que promuevan los derechos y la democracia.

Que el fondo cumpla su objetivo depende de lo entusiasta y pragmática que sea la Comisión a la hora de distribuirlo.

Para empezar, la Comisión no tenía ninguna ambición de crear este nuevo fondo. Tal vez porque teme que no cuenta con los recursos de personal necesarios para administrar más fondos y supervisar nuevas actividades. Su propuesta inicial era un importe que suponía casi un tercio de lo que se ha asignado finalmente y ni siquiera mencionaba el apoyo económico a los litigios, la incidencia política o las campañas. Además, anteriormente la Comisión siempre insistía en aplicar unos requisitos burocráticos tan rígidos que las organizaciones más pequeñas no podían o no querían presentarse. Estas mejoras fueron en gran parte impuestas a la Comisión por el Parlamento Europeo.

Los derechos humanos son herramientas que facilitan que las personas puedan construir la vida que desean y las comunidades en las que quieren vivir. Pero la mayoría de la gente probablemente no lo sabe. Si la Comisión Europea hace bien su trabajo, eso podría cambiar. Para salvaguardar nuestras democracias, no solo es importante que la UE pueda ejercer presión política desde arriba. Los derechos humanos necesitan un apoyo popular mucho más amplio, para que los políticos de los distintos Estados miembros sean conscientes de que atacar a la democracia en casa pasa factura con los votantes, y no es una forma de atraer a las masas.

Imagen: Rajat Kaygude / FineActs.co