Democracia y Justicia

Periodismo independiente: definición, importancia y cómo portegerlo

¿Qué es el periodismo independiente y qué le ha sucedido en los últimos años? Aquí explicamos porque es vital para la democracia y precisa protección.

por LibertiesEU

En Europa, como en gran parte del mundo, el periodismo, y especialmente el periodismo independiente, se enfrenta a amenazas en múltiples frentes. Los gobiernos autoritarios tratan activamente de silenciar al periodismo crítico, incluso en sistemas democráticos estables como la Unión Europea. Los recopiladores de noticias en línea han reducido de tal modo los ingresos de periodistas y de medios de comunicación que muchos ya no son económicamente viables. Además, se están empleando estrategias nuevas y creativas, como el uso del sistema judicial, para acabar con el periodismo de investigación.

El periodismo independiente es uno de los principios más importantes de la democracia, y cuando un gobierno puede controlar las noticias que consume su población, puede asimismo controlar la información que tienen a la hora de emitir su voto. Por eso es necesario proteger el periodismo independiente, solo así podemos garantizar que la gente tenga un conocimiento realista de su gobierno y las políticas que llevan a cabo. Por ende, proteger el periodismo independiente significa a proteger la democracia.

¿Qué es el periodismo independiente?

Cuando hablamos de periodismo o medios de comunicación independientes, nos referimos a cualquier medio de comunicación, ya sea televisión, prensa escrita, radio, o medios digitales, que no esté sujeto a la influencia del gobierno u otras fuentes externas como grandes empresas o personas influyentes. Esto implica que los periodistas no están sujetos a presiones para informar de una forma concreta o eludir cierta información para no retratar de forma negativa al gobierno u otras entidades de poder, incluso a los dueños del medio de comunicación o a otros individuos. El periodismo independiente permite que el público reciba noticias sin maquillaje, de modo que le sirva para formarse una opinión sobre cuestiones importantes, ya sea sobre política o sobre la ética de las empresas, y, por ende, saber a a quién quieren apoyar, contratar, etc.

El periodismo independiente es fundamental para la democracia. Un debate público libre y bien informado constituye la columna vertebral de la misma. Nos permite intercambiar ideas libremente y debatir sobre asuntos y puntos de vista alternativos para que tengamos la información que necesitamos para tomar buenas decisiones en las urnas. Cuando se presiona a los periodistas para ajusten sus noticias a una determinada posición del gobierno o a los intereses de empresas, no pueden contar todos los hechos o explicar toda la situación tal y como la ven.

¿En qué situación se encuentra el periodismo independiente?

El periodismo independiente está amenazado, incluso en regiones con democracias consolidadas como la Unión Europea. Los gobiernos autoritarios, como los de Polonia y Hungría, tienen como prioridad la cooptación de los medios de comunicación, es decir, al control de los medios por parte del gobierno, ya sea de forma directa o a través de la compra de los mismos por personas o entidades afines. Así se aseguran de que apoyen sus posiciones o que arremetan contra a las personas o entidades a las que el gobierno se opone. Es decir, el contenido de las noticias que se ofrecen puede que no sea real o, directamente, falsificado. Ofreciendo de este modo una visión distorsionada de los políticos, la política y, en general, de lo que ocurre en el país, y limitando la capacidad de la ciudadanía para tomar decisiones bien informadas el día de las elecciones.

El periodismo independiente sigue siendo fuerte en muchos países. Pero existe un claro cisma en Europa. En algunos países de Europa Central y Oriental los medios de comunicación independientes están mucho más amenazados por gobiernos populistas autoritarios que en Europa Occidental, donde los gobiernos no tratan de silenciar las voces críticas comprándolas o cambiando la normativa para cortar sus fuentes de financiación (entre otras tácticas).

¿Qué ha pasado con el periodismo independiente en los últimos años?

En Polonia, una empresa petrolera estatal compró el año pasado uno de los mayores grupos mediáticos del país, Polska Press. Esto significa que su audiencia de más de 17 millones de personas (la población total de Polonia es de cerca de 38 millones) recibe noticias que retratan positivamente al gobierno y a sus aliados. Además, un sacerdote muy cercano al gobierno es propietario de otra de las principales agencias de medios de comunicación, ampliando así el alcance del gobierno y reduciendo todavía más los canales de información no sesgada. Como por ejemplo, para informar sobre todos los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto ese sacerdote.

El gobierno de Hungría ha sido aún más agresivo. Desde que retomó el poder en 2010, el gobierno de Viktor Orbán ha intentado silenciar a los medios de comunicación críticos en el país. La mayor emisora pública se ha convertido ahora en el altavoz del gobierno. En 2018, la creación de la fundación mediática progubernamental KESMA, que engloba más de 470 medios de comunicación que antes eran propiedad de oligarcas afines a Orbán, supone una clara infracción de las normas de competencia, por lo que incluso se impidió que el Consejo Húngaro de Medios de Comunicación analizara la fusión. Medios independientes como el periódico Nepszabadsag o la emisora de radio Klubradio fueron cerrados, mientras que otros fueron adquiridos por oligarcas afines al gobierno. Ahora apenas han quedado medios de comunicación que no estén bajo la influencia del gobierno.

En República Checa, el primer ministro Andrej Babiš, que, tras las recientes elecciones, podría tener que abandonar el gobierno, posee una gran parte de los medios de comunicación del país. Un reportaje de 2015 de Foreign Policy reveló que los medios de comunicación de Babiš "cubren a Babiš de forma favorable a la vez que critican a sus oponentes". En Eslovenia, el gobierno ha estado desestabilizando el entorno de los medios de comunicación con ánimo de controlarlos. Según un informe reciente, el país "ha visto cómo se deteriora la libertad de prensa desde que [el primer ministro Janez] Jansa volvió al poder en marzo de 2020".

¿Por qué está en peligro el periodismo independiente? ¿Cuáles son las amenazas y los retos a los que se enfrenta?

El periodismo independiente está en peligro porque proporciona a la población información que puede ser crítica con el gobierno u otras élites poderosas, amenazando así su popularidad y poder. Cuando los gobiernos controlan lo que la gente ve y escucha, pueden elaborar una narrativa que les favorezca, ayudándoles así a mantener su popularidad y poder. Pueden dar noticias falsas o distorsionadas que, sin ninguna voz contraria para refutarlas, llegan a ser consideradas como creíbles y reales por la gente.

El periodismo independiente se enfrenta a numerosas amenazas. Los gobiernos autoritarios populistas utilizan empresas estatales para comprar medios de comunicación independientes, de modo que pueden dirigirlos indirectamente pero de forma vinculante. Los amigos ricos del gobierno compran medios independientes para convertirlos en altavoces gubernamentales o cerrarlos abruptamente. La normativa puede modificarse para determinar qué medio obtiene la frecuencia, qué medio aparece en los canales de televisión por cable, qué tipo de financiación o anuncios financiados por el gobierno recibe una emisora, o cambiar el tipo impositivo sobre los ingresos publicitarios para que sea imposible que un medio de comunicación sobreviva económicamente.

Pero no son solo los gobiernos los que amenazan al periodismo independiente. El ecosistema de los medios de comunicación también está cambiando de una manera que supone una amenaza directa para el periodismo independiente. El antiguo modelo económico que sustentaba el periodismo de calidad se ha derrumbado debido a los recopiladores de noticias como Facebook y Google, que han acaparado gran parte de los ingresos publicitarios de los que antes dependían los medios de comunicación, limitando así el dinero para el periodismo de investigación independiente y de calidad. Los periodistas tienen que ir a la carrera para informar y seguir el ritmo de los recopiladores de noticias de Internet, lo que significa que tienen menos tiempo y por lo tanto dependen más de los comunicados de prensa. No pueden verificar bien sus historias y muchos medios acaban publicando la misma noticia comprada a agencias como Reuters y Agence Presse. Lo que también implica que muchos medios se ven tentados a ser más sensacionalistas en sus informes para poder atraer a una mayor audiencia.

Otra amenaza para el periodismo independiente son los litigios frívolos. Los juicios conocidos como SLAPPs (litigios estratégicos contra la participación pública) se presentan contra medios independientes o periodistas individuales en un intento de silenciarlos. A menudo la demanda es por calumnia o difamación, pero la verdadera intención no es ganar el juicio. La mera amenaza de una acción judicial costosa y un proceso largo, incluso si el periodista en cuestión seguramente gane al final, es a menudo suficiente para forzar su silencio. Estos casos están proliferando en toda Europa y suponen una amenaza existencial para el periodismo independiente y la democracia.

¿Qué pasaría si desaparece el periodismo independiente?

Sin periodismo independiente, la democracia corre peligro. Quienes controlan los medios de comunicación controlan el debate público, y por ende la información que tienen los votantes a la hora de acudir a las urnas. Cuando los gobiernos controlan el ecosistema de los medios de comunicación, las historias distorsionadas u objetivamente falsas que comparten es propaganda. La propaganda patrocinada por el Estado y la democracia nunca han sido aliadas.

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La democracia significa que el pueblo decide a quién quiere en el poder. Por ello, el periodismo independiente, en parte, consiste en dotar de transparencia: ¿está el gobierno cumpliendo las normas y haciendo lo que le corresponde, o está abusando de su poder? Asimismo, la democracia también consiste en decidir cómo debe gobernarse la sociedad, ya sea para decidir cuánto gastamos en educación y hospitales o cuánto debe durar la baja de maternidad y paternidad. Y encontrar las mejores respuestas a estas cuestiones depende de escuchar nuevas ideas y opiniones y debatirlas libremente. Solo así podrán los votantes tomar una decisión informada sobre lo que consideran el mejor camino a seguir. Todo ello depende de una información precisa y equilibrada. Es decir, del periodismo independiente.

Perspectivas de futuro: ¿cómo y por qué debemos y podemos proteger el periodismo independiente?

Hay muchas ideas sobre la mejor forma de proteger el periodismo independiente. La legislación puede garantizar que los organismos reguladores de los medios de comunicación sean independientes. Garantizar que las emisoras públicas sean independientes, estén bien financiadas y tengan la misión de educar al público también ayuda, ya que así obligan a los medios privados a elevar sus propios estándares. Y contar con normas que limiten la cantidad de medios de comunicación que pueden ser propiedad de una persona o entidad puede ayudar a detener la influencia indebida de un pequeño grupo de magnates.

Pero también está el aspecto económico. La digitalización ha acabado con el modelo financiero del periodismo independiente. Google y Facebook obtienen ingresos publicitarios agregando noticias que fueron creadas por otros. Una sugerencia que se ha planteado es un impuesto a los recopiladores de noticias para financiar el periodismo independiente. Esto ayudaría a reconfigurar el panorama económico y crear el espacio necesario para que el periodismo independiente continúe a pesar de los recopiladores de noticias.

La Unión Europea está estudiando a fondo el panorama de los medios de comunicación en todo el continente. Es consciente de las crecientes amenazas al periodismo independiente y está tomando medidas para combatir algunas de ellas. En el orden del día figuran nuevas normas contra los SLAPP y también se está planteando cómo regular mejor los recopiladores de contenidos. Suena bien, pero lo fundamental es que se traduzca en acciones. El Estado de derecho y la democracia están sufriendo en los mismos países que tratan de eliminar el periodismo independiente. Y no es una coincidencia. La UE debe tomar medidas firmes y concretas para salvaguardar la libertad y el pluralismo de los medios y proteger a los periodistas y a los defensores de los derechos humanos. La recomendación recientemente adoptada sobre la seguridad de los periodistas es una de esas medidas. También precisamos una amplia Ley de libertad de prensa que incluya disposiciones para garantizar el pluralismo, autoridades y una supervisión a nivel de la UE, así como medidas para hacer frente a la cooptación gubernamental de los medios en países como Polonia y Hungría.