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Los horrores de la guerra: nueva película italiana explora los horrores de la violencia contra civiles

El documental, que narra la historia de dos personas que fueron testigos directos de las atrocidades de la guerra, se proyectará en el Senado italiano para propiciar un debate sobre los crímenes contra la humanidad.

por Pauline Couble
Con ocasión del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en Conflictos, que se celebra el 19 de junio, el Senado italiano ha organizado el viernes 17 un evento especial: un debate sobre el tema "Crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra", que se abrirá con la proyección de la película "La linea sottile" (La delgada línea), dirigida por Paola Sangiovanni y Nina Mimica.

Ser testigo de atrocidades

Las dos cineastas realizaron el documental después de una extensa investigación en materiales de archivo. La trama de la película se estructura en torno a los testimonios de dos personas directamente afectadas por el tema de los crímenes de guerra.

La película cuenta la historia de Bakira y Michele. La primera es una víctima de la guerra en la antigua Yugoslavia a principios de los noventa y testigo, por lo tanto, de la violencia perpetrada por los paramilitares serbios sobre la población civil.

Michele, por su parte, es un antiguo soldado italiano que sirvió durante el mismo periodo en la misión internacional en Somalia, y cuyo contingente fue directamente responsable de violencias atroces contra la población civil.

Entender la violencia

La linea sottile es mucho más que un simple documental, ya que tiene como objetivo estimular un debate sobre cuestiones complejas y cruciales.

"Sentimos la imperiosa necesidad de hablar de los distintos significados de la violencia: las injusticias de los más fuertes sobre los más débiles, los abusos relacionados con la guerra, el drama de la violencia hacia las mujeres",explican las directoras.

Uno de los aspectos principales de la película es la comprensión de los procesos mentales de los dos testigos. Con Bakira, trataron de entender las consecuencias permanentes de su experiencia y la dificultad para seguir viviendo "con los horrores grabados en la memoria", dijo Mimica.

Áreas residenciales como esta de Sarajevo fueron intensamente bombardeadas durante la guerra de Bosnia.

Con Michele, trataron de profundizar en el conocimiento del otro lado de la historia, dándole la oportunidad de hablar acerca de lo que su contingente le había hecho a la población civil, así como sobre el largo proceso a través del cual él se hizo consciente de la gravedad de lo ocurrido.

Se da un equilibrio entre los dos testimonios, el de la víctima (femenina) y el del autor (masculino), y esto se debe a que el objetivo del documental no es solo mostrar sus historias en la pantalla sino llegar a entenderlas realmente.

Entender la violencia no significa aceptarla ni justificarla, pero gracias al testimonio de Michele la película pone de relieve cómo la frontera entre el bien y el mal se vuelve borrosa durante la guerra, puesto que la violencia se convierte en un componente más de la vida cotidiana de los soldados y civiles.

Explicar los crímenes de guerra para acabar con ellos

Las directoras han estado muy implicadas emocionalmente en su película, que definen como "un viaje hacia el corazón de las tinieblas".

Más allá de la voluntad de denunciar los horrores sufridos por las poblaciones civiles en tiempo de guerra, hay una intención más profunda de aumentar la concienciación y cambiar la realidad hablando de ella.