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Lituania da la bienvenida a los refugiados con debates sobre la prohibición del velo musulmán

Mientras se prepara para la llegada de los refugiados, Lituania decide centrarse en la prohibición de las prendas que ocultan el rostro en lugar de hacerlo en los planes para la integración.

por Human Rights Monitoring Institute
Flickr.com, Creative Commons

Lituania se prepara para recibir a los 325 refugiados (en su mayoría procedentes de Siria y Eritrea) cuya acogida había acordado con la Comisión Europea, pero hasta ahora la retórica empleada por los funcionarios se asemeja más a los preparativos de guerra que a la planificación para la integración social.

"Los funcionarios de enlace enviados por Lituania participarán activamente en el proceso de selección de los refugiados. Nuestro principal objetivo es asegurarse y aceptar personas que no representan una amenaza para la seguridad nacional o interna", afirmó el ministro del Interior, Saulius Skvernelis.

El ministro asegura que prestará especial atención al Centro de Acogida de Refugiados en Rukla. "Las personas no tienen nada que temer — todos los funcionarios que sean necesarios estarán de servicio."

"Dispuestos a integrar"

Hasta el momento, la cuestión de los refugiados — que está en el centro de muchos temores — solo se ha discutido en el contexto del orden y la seguridad pública en Lituania. Se hace hincapié en que solo los que estén "dispuestos a integrarse" serán bienvenidos.

Un deseo de integrar que seguramente será "alentado" por la prohibición completa del velo musulmán en lugares públicos, una medida que fue promovida por el presidente de la Comisión Nacional de Seguridad y Defensa.

Después de todo, nunca se sabe "quién se esconde detrás de un burka — puede ser un terrorista, un hombre o alguna otra persona que no queremos", explicó Artūras Paulauskas, quien dijo que la idea le vino de Francia.

Prepararse con antelación

Hasta ahora, no ha habido ninguna mujer que se haya puesto el burka o el niqab en Lituania, que alberga una comunidad de 5.000 musulmanes. Hasta los expertos trataron de calmar a la opinión pública y a los políticos — las musulmanas sirias y eritreas no llevan burka o niqab, así que tal vez no haya ninguna necesidad de considerar esta prohibición.

Sin embargo, el objetivo principal de esta iniciativa es, de hecho, estar un paso por delante de lo que los políticos suponen que está sucediendo en el mundo occidental. Según el presidente de la Comisión Nacional de Seguridad y Defensa, si el número de refugiados crece, su resistencia a este tipo de prohibiciones aumentaría otro tanto, por lo tanto lo mejor es prepararse con antelación.

Así, pues, parece que los funcionarios lituanos tienen una concepción relativamente simplista de la integración de los refugiados, toda vez que la consideran como un cumplimiento estricto de las reglas y normas locales. ¿Y cuál es la mejor manera de mostrar que esas reglas están para ser obedecidas? Bueno, con prohibiciones, y sobre todo prohibiciones dirigidas a un grupo que, se espera, opondrá la menor resistencia: las mujeres.

Buscando una discusión más en profundidad

Esta actitud de los políticos demuestra que la integración de los refugiados puede convertirse en un reto importante en Lituania. La retórica hostil dirigida a los refugiados, alimentando los temores de los ciudadanos, hace temer que Lituania recurrirá a soluciones aislacionistas, que no harían más que aumentar las tensiones sociales.

Asimismo, en espacio público se asiste una aparición gradual de opiniones que promuevan la empatía hacia los refugiados, así como a una mayor crítica moderada de las políticas de asilo de la UE que se basa en argumentos y no en temores.

Por desgracia, los intentos de profundizar en la discusión, que por el momento continúa siendo un tanto superficial, terminan por regla general ahogados en titulares amenazadores. El mayor portal de noticias lituano genera al menos un par de ellos al día: "Se cierne una gran amenaza — los lituanos también a la greña," "El peor escenario para Europa: ¿los refugiados o Grecia?" y "La nueva Europa está llegando: ¿Están preparados?"

Bueno, estamos preparados, en el mejor de los casos, para una guerra contra el burka — pero aún no, por desgracia, para la verdadera integración.