Tecnología y Derechos

Libertad de expresión en las redes sociales: métodos de filtrado, derechos y perspectivas de futuro

Si, nuestro derecho a la libertad de expresión sigue absolutamente vigente en línea. Pero existe un debate importante sobre cómo regularla en esa esfera, especialmente en las redes sociales

por LibertiesEU

El auge de las redes sociales tiene implicaciones para nuestros derechos fundamentales, quizá sobre todo para nuestra libertad de expresión. No hay duda de que el derecho a la libertad de expresión sigue vigente en línea. Pero existe un debate considerable y complejo sobre cómo regular esa esfera, especialmente las redes sociales. El proceso de elaboración de la normativa, dónde se trazan las líneas, tendrá enormes implicaciones para nuestra libertad de expresión en las redes sociales.

¿Qué significa la libertad de expresión?

Libertad de expresión significa que tienes la libertad de expresarte de cualquier manera que no implique la privación de derechos de otras personas. Puedes (y debes) sentir la libertad de poder criticar el trabajo que hacen los cargos electos. No deberías sentir que puedes ensayar libremente con tu grupo de música hasta altas horas de la noche, porque eso podría suponer la privación del derecho a la intimidad de tus vecinos. Y si se quejan del ruido, no puedes animar a la gente a destruir su propiedad o algo peor. Pero hasta ese momento, eres libre de expresarte.

Por eso la libertad de expresión es tan importante para la democracia. La democracia significa que todos los miembros de la sociedad toman decisiones colectivas sobre las leyes que organizan su vida y sobre quién las administra. El libre intercambio de ideas, opiniones e información nos proporciona el conocimiento que necesitamos para tomar esas decisiones. Por eso son precisamente la libertad de expresión y los órganos que la apoyan, además de los medios de comunicación libres y la sociedad civil, lo primero que suele desaparecer en regímenes autocráticos.

Y como no puede haber democracia sin libertad de expresión, tenemos que tener cuidado con cualquier acción que pueda limitarla. Necesitamos voces independientes que puedan tomar decisiones sobre qué formas de expresión son legítimas y cuáles no. Esto se extiende al mundo online, donde existe una lucha constante para tratar de lograr un equilibrio entre los derechos de los usuarios y los intereses de las empresas tecnológicas y los gobiernos.

¿Hasta qué punto existe libertad de expresión en las redes sociales y en Internet en general?

El grado de libertad de expresión en Internet varía de un país a otro. En la UE, existen leyes que protegen la libertad de expresarse en línea. En algunos casos, la facilidad de la misma ha permitido que se sobrepasaran los límites de la libertad de expresión: desde el ciberacoso o ciberamenazas al intercambio de contenidos extremistas o de pornografía infantil. Estas formas de "expresión" no están protegidas.

Pero en otros ámbitos, trazar la línea es más complicado. La UE está tratando de ver cómo proteger los derechos de autor sin mermar el derecho de las personas a compartir contenidos legales. ¿Debemos encomendar una cuestión tan enorme y difícil a la inteligencia artificial? Seguramente sí, pero la forma de hacerlo puede tener consecuencias importantes para la libertad de expresión.

Liberties ha dejado siempre claro que no se pueden hacer concesiones con la libertad de expresión, ni ponerla en riesgo potencial. Y así es como debe ser: si nos equivocamos, que sea porque no se limitó lo suficiente nuestro derecho fundamental a la libertad de expresión, y no porque cedimos demasiado. Por eso hemos defendido la libertad de expresión de los usuarios durante todo el proceso de la UE sobre la nueva ley de derechos de autor. Y por eso también advertimos a los responsables europeos de que su plan para regular el contenido terrorista en línea podría restringir de forma indebida la libertad de expresión.

También somos conscientes del papel que desempeñan las plataformas online en la determinación de la libertad de expresión. Aunque utilicemos sus servicios para compartir nuestras ideas, el peligro de convertirlas en árbitros de lo que constituye o no libertad de expresión es evidente. Tales decisiones deben tomarlas jueces independientes y, sobre todo no empresas cuyos intereses están guiados por la obtención de beneficios.

¿Qué debemos saber sobre los derechos de libertad de expresión en las redes sociales?

El auge de las redes sociales ha dado una nueva importancia a la protección de la libertad de expresión. A menudo podemos decir cosas desde el anonimato, lo que no es necesariamente malo, especialmente en lugares donde criticar al gobierno puede ponerte a ti o a tu familia en peligro. O cuando quieres buscar ayuda para un problema médico privado. Pero también permiten que se utilice ese anonimato para acosar, hostigar o intimidar a las personas.

Las redes sociales nos brindan a todos una plataforma. De nuevo, esto no es algo inherentemente malo. No solo permiten que cualquiera comparta sus ideas, sino que nos conectan de forma más rápida y barata, permitiendo el intercambio de ideas y la creación de distintas cosas.Pero también amplía la capacidad de difundir fácilmente desinformación que puede causar daño tanto a individuos como a la sociedad en su conjunto.

¿Cómo filtran el discurso las plataformas de redes sociales?

Las plataformas de redes sociales pueden filtrar el contenido y, por ende, limitar la libertad de expresión, utilizando tanto inteligencia artificial como humanos para revisar el contenido que podría no ser legal compartir. Pueden eliminar lo que compartes o bloquearte de forma legal para que no compartas contenido si este no está protegido, por ejemplo si utilizas las redes sociales para incitar a la violencia. Y, por supuesto, las redes sociales tienen condiciones de servicio que incluyen todo un abanico de causas más de sanción. (Aunque también puede darse el caso de que sus condiciones de servicio infrinjan la ley limitando contenidos lícitos).

La mayor parte de esta revisión de contenido, sobre todo la que no es consecuencia de las quejas de otros usuarios, implica el uso de algoritmos que rastrean contenidos. Esto se hace mediante algoritmos de curación de contenidos o los llamados filtros de contenidos que, si están mal diseñados, pueden acabar bloqueando una gran parte de contenido libre y legal, además del ilegal. De nuevo, resulta crucial ver dónde y cómo se traza la línea.

Tal vez la forma más drástica de filtrar el contenido y el discurso en las redes sociales sea bloquear directamente a algunas personas para que no utilicen su servicio, cuyo efecto es la restricción de voces que pueden ser escuchadas en una plataforma. Para algunas personas, es algo positivo, y lo es efectivamente en el caso de personas que difunden discursos de odio o inictan a la violencia. Estas cuestiones estuvieron en en el centro del debate cuando cierto ex presidente de Estados Unidos fue bloqueado de Twitter y Facebook tras el ataque al Capitolio de Estados Unidos.

¿Qué le depara el futuro a la libertad de expresión en las redes sociales?

Quizá la respuesta sea corta y decepcionante, pero la verdad es que no sabemos qué deparará el futuro. Parece que existe un consenso en que no debemos permitir que se compartan contenidos ilegales en Internet. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Las empresas, los políticos y las organizaciones de derechos humans y digitales tienen discrepancias sobre cómo llevarlo a cabo exactamente, y qué consideraciones deben tener más peso que otras.

Regular la expresión en línea es complicado. Pero si lo dejamos en manos de las plataformas de las redes sociales y sus algoritmos, nuestra libertad de expresión, y por tanto nuestra democracia, se verá afectada. Deberían utilizar una fracción de sus beneficios para crear un sistema de quejas en el que siempre se pueda solicitar la revisión humana de una decisión de un algoritmo de filtrar o bloquear contenidos. Y, si es necesario, cualquier persona debería poder acudir a un juez para que escuche su caso.

Ayúdanos a luchar por tus derechos Haz una donación
Las plataformas de redes sociales no solo deben ser jurídicamente responsables del contenido ilegal que se aloja en sus plataformas, sino también de eliminar contenido legal. De esta forma, crearían un sistema de revisión que tendría en cuenta la libertad de expresión de los usuarios. Y, para garantizarlo, la industria tecnológica debe estar debidamente regulada. Así pueden seguir creciendo y prosperando sin que nuestros derechos se vean restringidos.

Pero la verdad es que, por el momento, no sabemos realmente cómo funcionan sus algoritmos: cuánto material eliminan o bloquean, por qué razones, cómo seleccionan nuestras noticias... Para poder garantizar que están haciendo todo lo posible para proteger la libertad de expresión, toda esta información debe estar disponible para que nvestigadores, autoridades y organismos de control independientes, como Liberties, puedan comprobarlo.