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La reducción de la burocracia hace a la policía de los Países Bajos más propensa a la discriminación

Un estudio señala que la reducción de la burocracia y un énfasis mayor en la personalidad de los agentes individuales ha hecho a la policía de los Países Bajos más propensa a la discriminación contra las minorías étnicas.

por Nina Kesar
Image: Bas Bogers - Flickr/CC content

Paul Mutsaers es un investigador del Departamento de Estudios Culturales del Colegio de Humanidades de Tilburg y de la Academia de Policía de los Países Bajos. Durante los últimos años ha llevado a cabo un estudio antropológico del comportamiento de la policía neerlandesa con respecto a los inmigrantes. El pasado 12 de junio defendió su tesis doctoral en la Universidad de Tilburg, Países Bajos.

Como empleado de la Academia de Policía de los Países Bajos entre 2008 y 2013 participó en numerosas patrullas callejeras y realizó cientos de entrevistas a agentes de diversos entornos étnicos sobre sus experiencias dentro de la policía y sobre el trabajo policial en comunidades muy diferentes en todo el país.

En su tesis A Public Anthropology of Policing: Law Enforcement and Migrants in the Netherlands, describe la discriminación tanto interna como externa: contra los agentes así como contra miembros del público. Por ejemplo, descubrió que los inmigrantes sin hogar tanto si están en situación irregular como si no, son víctimas de la discriminación policial con relativa frecuencia.

"La reducción de la burocracia y un énfasis mayor en la personalidad de los agentes individuales y su autoridad discrecional han hecho a la policía neerlandesa muy propensa a la discriminación contra las minorías étnicas y al comportamiento arbitrario", señala Paul Mutsaers, que solicita una nueva evaluación de la burocracia en relación con la actuación policial, con estructuras bien definidas de autoridad y responsabilidad y la separación estricta de personas y funciones.

Impresos de detención

Recomienda que se exija que la policía complete el "impreso de detención" cada vez que efectúen un arresto, para dilucidar si el mismo se debe al perfil étnico. "Todos los ayuntamientos deberían tener una junta civil de inspección como contrapeso democrático de seguimiento del trabajo de la policía."

Desde hace algún tiempo, el servicio de la policía neerlandesa ha seguido un proceso de "desburocratización": menos papeles, menos normas y menos responsabilidad obligatoria y mayor "libertad profesional". Según Mutsaers, el resultado ha sido que los agentes actúan menos como empleados públicos que realizan un deber comunitario. Señala que la actuación policial está ahora dominada por una cultura en la que los agentes se sienten empujados a actuar según sus propias ideas sobre la vida: sus propias ideas de justicia y equidad.

Describe en su disertación cómo esta falta de nitidez de las fronteras entre las ideas personales y el deber público lleva fácilmente a la subjetividad y la discriminación. "Si un agente se porta mal", explica, "el problema se reduce a una cuestión psicológica personal y se le envía a una formación de toma de conciencia".

Infiltración en las vidas privadas

De acuerdo con Mutsaers, uno de los "excesos" que esta cultura de la organización ha producido es el llamado proyecto PsyCops. Está diseñado siguiendo las tácticas utilizadas para manipular y conquistar los corazones y las mentes de la población local en zonas de guerra. De hecho, en el oeste de Amsterdam, el ejército ha ayudado a los agentes de policía a observar y comprender los estándares, valores, creencias religiosas, lazos familiares e ideas políticas de los llamados "grupos conflictivos": es decir, los inmigrantes.

"Esa infiltración en las vidas privadas de ciudadanos neerlandeses choca con los valores de una sociedad libre y democrática", afirma Mutsaers. Cree que las juntas civiles de inspección que propugna, contrarrestarían esas prácticas.

Además, señala, esta cultura de actuación policial y la estrategia subyacente a ella están teniendo una influencia en las estadísticas de delitos. "Se están 'coloreando' por la toma de decisiones y las acciones de los agentes sobre el terreno. Consideremos los controles de tráfico, por ejemplo, en los que los miembros de las minorías étnicas son sometidos a escrutinio de manera desproporcionada. Las personas con una procedencia no occidental están super-representadas en las cifras." Con una excusa estadística así , es fácil que la minorías sean víctimas de la fuerza de la policía, y que se cree un clima en el que se pueda proponer medidas legislativas de largo alcance, como la criminalización de la permanencia irregular en suelo neerlandés o la retirada de pasaportes de los Países Bajos.

Es hora de que nos planteemos la discriminación policial

De acuerdo con Mutsaers, ha llegado el momento de plantearse la discriminación policial como un problema institucional bien arraigado. En 2013, el Comisario nacional de Policía, Gerard Bouman, desestimó un informe de Amnistía Internacional sobre la discriminación étnica por parte de las fuerzas policiales afirmando que se trataba de "meros incidentes". Pero a principios de este año, en su propio blog, destacaba un ambiente interno en el que los agentes musulmanes son sistemáticamente excluidos, ridiculizados y ofendidos.

Por supuesto que lo mismo sucede con los ciudadanos musulmanes. En abril de este año, Mutsaers fue invitado a asistir a una reunión para discutir sus conclusiones con el Comisario Bouman y sus agentes de máximo rango a nivel nacional. Utilizó la oportunidad para instar a las fuerzas policiales a reflexionar sobre las políticas de personal, las estructuras de organización y los estilos de liderazgo.