Tecnología y Derechos

Europa en una realidad alternativa

¿Sucedió algo que nos desvió de la "verdadera" línea de la historia? ¿Existe otra Europa en algún lugar, de alguna forma, que camine hacia una mayor unión, con menos austeridad y más solidaridad?

por Peter Sarosi

HBO emitió recientemente El hombre en el castillo, una novela de Philip K. Dick en la que describe una línea alternativa de la historia, donde los nazis ganan la Segunda Guerra Mundial y ocupan Europa y parte de los EE.UU. Los protagonistas de la novela tienen el presentimiento de que algo va mal en la historia.

Localizan la ruptura entre su realidad paralela y la línea verdadera de la historia en el año 1933, cuando el presidente Roosevelt fue asesinado, causando así la prolongación de la Gran Depresión y el aislacionismo de Estados Unidos. A través del material documental de la misteriosa Hombre en el castillo, se dan cuenta de la existencia de otra realidad en la que los nazis perdieron la guerra y la gente vive en democracia y libertad.

¿Qué es lo que va mal en la realidad?

Leyendo las noticias del día, no puedo dejar de sentir algo similar. ¿Hay algo que va mal en la realidad? ¿Ha ocurrido algo que nos desvía de la "verdadera" línea de la historia? ¿Existe otra Europa en algún otro lugar, de alguna forma, que camine hacia una unión más fuerte, con menos austeridad y mayor cohesión social y económica, con mayor apertura y solidaridad?

Si esa otra Europa existe, sin duda sus líderes respondieron a la crisis financiera de manera diferente a como lo han hecho en nuestra realidad. Mantuvieron la crisis bajo control sin seguir la doctrina de la austeridad. Apaciguaron la angustia de su pueblo de forma que no girara hacia un crescendo de la derecha populista euroescéptica.

¿Quedarse o irse? El Brexit ni siquiera se discutiría en una Europa más fuerte y mejor gobernada. (REUTERS / Dylan Martínez)

El Reino Unido no considera un "Brexit" y no se enfrenta a una nueva era de aislacionismo. El sur de Europa no está paralizado por las cadenas de hierro de la austeridad impuestas por la naciones más ricas, sino que es apoyado por una audaz intervención como la del Plan Marshall.

Políticos como Viktor Orban, Robert Fico y Jaroslav Kaczynski, con sus planes cada vez más autoritarios y xenófobos, no dominan la parte oriental de la UE. El espacio Schengen no está amenazado por el colapso; la brecha entre el núcleo y la periferia es subsanable.

La otra Europa invierte más en innovación social y sanitaria y menos en medidas policiales represivas. El enemigo público número uno para la otra Europa es la desigualdad, no los migrantes.

¿Pero qué ocurre con la crisis de las migraciones? Bueno, una Europa fuerte y unida, con la ayuda de un Estados Unidos más decidido, podría haber impedido la intensificación de la crisis en Siria y haber bloqueado de antemano el expansionismo ruso. Se enfrentaría de todos modos a una ola de migración, pero su respuesta a la misma sería diferente: más apoyo a las agencias de la ONU para mantener unas condiciones humanas en los campos de refugiados fuera de Europa, la búsqueda de una solución de consenso para compartir el esfuerzo ante la llegada de los refugiados entre los Estados miembros - menos campañas del miedo y más intervenciones para apoyar la integración en general.


En una Europa alternativa, la desigualdad, y no los migrantes, sería vista como nuestra mayor amenaza. (REUTERS / Michalis Karagiannis)

El futuro que queremos

Es poco probable que la línea de la historia pueda ser modificada por un solo acontecimiento, como el asesinato de un presidente. La historia no es una cadena de acontecimientos determinista; el futuro depende de cómo se lo imaginan las personas. El problema es que muchas personas perdieron de vista la iidea de una Europa destinada a traer más libertad y bienestar a nuestras vidas y aceptaron otra. la de un Estado-nación fuerte que nos proteja de las amenazas del mundo exterior.

Y esta visión ha sido precisamente la que ha convertido a la UE misma en ese "mundo externo" hostil, en un sistema débil y corrupto gobernado por un puñado de burócratas sin legitimidad democrática.

¿Existe de veras otra Europa en una realidad alternativa? No importa. Lo que realmente importa es si nosotros, los europeos, podemos creer que pueda existir. Si podemos, esta visión tiene futuro.