Tecnología y Derechos

Los niños checos luchan para reclamar sus derechos

Los niños carecen en la República Checa de un mecanismo de denuncia eficaz para proteger sus derechos, y este problema es aún mayor en los centros de atención institucional.

por The League of Human Rights
Czech children lack effective complaint mechanism to protect their rights. Photo: Ben Sutherland - Flickr/CC content

Sigue sin haber un mecanismo efectivo de supervisión y denuncia para los niños checos. Veinticuatro años después de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, la República Checa no cumple con su obligación de garantizar a los niños un mecanismo de denuncia eficaz.

La situación es más grave entre los niños internados en instituciones de cuidado. Según las Ong, los mecanismos actuales están mal organizados y por lo tanto no pueden ser utilizados por los propios niños.

Según las ONG, la situación jurídica y la protección de los niños internados en instituciones de cuidado deben fortalecerse, por ejemplo mediante la creación de una oficina del defensor del niño. Peter Guran, miembro del Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño, subrayó que garantizar la creación de un organismo de supervisión especializada, independiente y de apelación para los niños es una obligación internacional de la República Checa.

Un abogado de la Liga Checa de Derechos Humanos explicó el impacto del sistema actual, que casi no permite que los niños presenten una queja efectiva:

"A primera vista, parecería que existe un mecanismo de quejas al alcance de los niños. Este se basa en la presunción de que los niños recurrirán por su cuenta a las autoridades competentes. Sin embargo, esto responde a una concepción equivocada, sobre todo en el caso de los niños internados en instituciones, ya sea por su edad, por la dependencia de la institución o por la falta de confianza en la institución. Además, la protección de los niños que presentan quejas no está garantizada. Asimismo, las herramientas para resolver problemas, que están disponibles dentro de los mecanismos de seguimiento y control, son más bien limitadas. Los mecanismos de denuncia existentes sencillamente no cumplen con los requisitos clave, tales como la accesibilidad, la asequibilidad y la eficiencia".

Michal Dord, de la ONG Seconds After, reveló detalles preocupantes sobre las prácticas de inspección que llevan a cabo los organismos encargados de la vigilancia de los derechos del niño:

"En algunas instalaciones, el equipo de inspección de las escuelas checas aún no ha realizado una visita en 16 años. La situación varía mucho en todo el país, pero la frecuencia media de visitas es verdaderamente alarmante, situándose por regla general en torno a una visita cada 10 a 13 años. El veinte por ciento de las instituciones nunca han llevado a cabo un informe de inspección. Incluso las visitas actuales son más de carácter formal y no tienen como asunto central los derechos de los niños. Además, los jefes de otras instituciones educativas que ya incurren intrínsecamente en un conflicto de intereses suelen estar presentes durante las visitas de inspección".

Los representantes de las ONG coincidieron en la necesidad de fortalecer la condición jurídica y la protección de los niños internados en instituciones, en particular mediante la creación de una oficina del defensor del niño.

Un representante del Ministerio de Educación, Juventud y Deporte, no asistió a ninguna de las discusiones constructivas la supervisión de los derechos de los niños, a pesar de haber sido invitado.

"Por el momento nos parece que uno de los principales obstáculos para la mejora de la situación es la falta de voluntad del Ministerio de Educación para contribuir a la búsqueda de una solución", declaró Kamila Holoubkova, de la Liga Checa de los Derechos Humanos.