Democracia y Justicia

Los defensores de derechos humanos están en peligro en el mundo entero

Un nuevo informe denuncia que el número de defensores de derechos humanos asesinados cada año sigue siendo "verdaderamente escandaloso" y la "escasa posibilidad de que esto cambie en el corto plazo".

por Tommaso Fusco
(Imagen: CatchingLight/Flickr CC)

Los defensores de los derechos humanos están en peligro en todo el mundo. En 2017, 312 han sido asesinados en 27 países, según Front Line Defenders, una organización que se dedica a proteger y apoyar a activistas cuyas vidas corren riesgo debido a sus actividades.

La policía no protege suficientemente

El "Informe Anual sobre Defensores de Derechos Humanos en Peligro de 2017" revela que el 67% de los defensores de los derechos humanos asesinados el año pasado trabajaban en la defensa de la tierra, el medio ambiente y los derechos de los pueblos indígenas, casi siempre en contextos de megaproyectos, industria extractiva y grandes negocios.

El 84% de los homicidios de los que Front Line Defenders cuenta con la información necesaria, habían recibido previamente alguna amenaza, lo cual pone en evidencia la ineficiencia del trabajo de prevención policial, que, si se lleva a cabo correctamente, podría reducir drásticamente los ataques contra activistas de derechos humanos.

La impunidad de los actos de violencia contra los defensores de los derechos humanos sigue permitiendo situaciones y contextos donde los homicidios sean frecuentes: solo en el 12% de los casos hubo una detención de sospechosos.

El 80% de los homicidios se produjeron en solo cuatro países: Brasil, Colombia, México y Filipinas.

La situación en Europa

Los defensores de los derechos de migrantes y refugiados han sido blanco de muchos ataques en distintos países europeos, especialmente en aquellos con rutas de migración muy utilizadas. Se propagó una narrativa que relacionaba la trata de personas con las ONG, para atacar así a los defensores de derechos humanos que asisten a los refugiados. En Italia, varios políticos y medios de comunicación atacaron a las ONG que rescatan a personas en el Mediterráneo. En Francia, Cedric Herrou, un agricultor y activista a favor de los migrantes, fue sentenciado en agosto por prestar ayuda a migrantes ilegales a cuatro meses de pena suspendida.

Cada vez más países de Europa oriental adoptan las legislaciones que restringen el acceso a fondos extranjeros para las ONG o que penalizan a los destinatarios de dicha asistencia.

El gobierno húngaro aprobó una ley dirigida a las ONG que reciben más de 24.000 euros anuales en donaciones extranjeras, obligándolas a registrarse oficialmente en los 15 días siguientes como una "organización financiada con fondos extranjeros" y a explicitar este hecho en sus sitios web y todas sus publicaciones. En Ucrania, un proyecto de ley similar que impone requisitos de presentación de informes a las organizaciones que reciben ayuda, servicios y asistencia técnica internacional, está también pendiente..

En Rusia, el primer caso de un proceso penal contra un directivo de una ONG bajo la Ley de Agentes Extranjeros se cerró en julio con la absolución de Valentina Cherevatenko, presidenta del Consejo de Coordinación del Sindicato de Mujeres de Don. Sin embargo, hasta la fecha, 88 organizaciones de la sociedad civil han sido calificadas de desempeñar funciones de "agentes extranjeros", entre ellas, todas las principales organizaciones rusas de derechos humanos.

Probablemente, la situación más dramática en la región europea se viva en Turquía, donde la represión contra la sociedad civil, intensificada tras el golpe de Estado de 2016, continúa. Mediante una utilización muy amplia de las leyes de estado de emergencia, las autoridades han limitado significativamente los derechos a la libertad de expresión, prensa, asamblea y asociación, y se han de dedicado a tratar de neutralizar a quienes se dedican a los derechos humanos. Han cerrado más de 300 ONG y muchos defensores de derechos humanos están en la cárcel, han perdido su trabajo o han sido investigados.

Un caso significativo

Uno de los casos más significativos es el del ganador del Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, que murió de cáncer de hígado en el octavo año de una sentencia de prisión de 11 años en China. Fue el primer premio Nobel que ha muerto en custodia desde 1935, cuando un pacifista y disidente alemán, Carl von Ossietzky, murió custodiado por la guardia nazi en el hospital.

Si quieres leer el informe completo, puedes descargarlo aquí.