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Amnistía Internacional insta a Bulgaria a que persiga los crímenes de odio para poner fin al clima de miedo

El hecho de que Bulgaria no haya sido capaz de investigar y procesar adecuadamente los crímenes de odio, está alimentando el miedo, la discriminación y la violencia, según el último informe deAmnistía Internacional.

por Bulgarian Helsinki Committee

El nuevo informe de Amnistía Internacional, titulado "No lo han entendido: la falta de investigación adecuada sobre los crímenes de odio en Bulgaria", documenta el grave impacto de los crímenes de odio en las víctimas y pone de manifiesto que el fracaso de las autoridades para hacer frente a los prejuicios arraigados contra los solicitantes de asilo, inmigrantes, musulmanes y lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero está alimentando aún más la violencia y la discriminación.

Los crímenes de odio racistas y xenófobos

Bulgaria cuenta con una legislación para enjuiciar los crímenes de odio relacionados con el racismo y la xenofobia, pero las autoridades faltan sistemáticamente a su deber de identificarlos e investigarlos adecuadamente. Los ataques contra los migrantes y los solicitantes de asilo se dispararon en 2013, según el Comité Búlgaro de Helsinki y otras organizaciones locales.

Para determinados delitos, como el asesinato o las agresiones físicas, una motivación racista o xenófoba constituye un factor agravante y acarrea una pena adicional, sin embargo, las autoridades tratan a menudo estos delitos como si estuvieran motivados por el vandalismo, algo que, según afirmaron los fiscales ante Amnistía Internacional, resulta más fácil de demostrar.

Nazir, un solicitante de asilo de Irak, fue atacado por un grupo de ocho o nueve personas provistas de puños americanos en septiembre de 2013. Fue hospitalizado durante nueve días y tuvo que sufrir dos operaciones. La policía no acudió al hospital para tomar declaración a Nazir y se negaron a tramitar su denuncia después. Nazir declaró que la policía "me dijo que me fuera o que me iban a enviar de vuelta a Irak". Cuando fue interpelado por Amnistía Internacional, el Ministerio del Interior dijo que los dos agentes de policía habían sido sancionados por negligencia profesional en este caso después de un expediente interno, pero todavía no está claro si se ha iniciado una investigación sobre el ataque contra Nazir.

Crímenes de odio por homofobia y transfobia

Bulgaria no cuenta con leyes que persigan los crímenes de odio por homofobia, que ahora mismo son investigados y procesados como si fueran meros actos de vandalismo. Mihail Stoyanov, un estudiante de 25 años de edad, fue brutalmente asesinado en un parque en Sofía en 2008 porque fue percibido como gay. Durante la investigación, un hombre testificó que los dos sospechosos eran parte de un grupo que pretendía "limpiar" el parque de gays. Sin embargo, debido a deficiencias en la ley, en agosto de 2013 la Oficina del Fiscal de la Ciudad de Sofía presentó cargos por asesinato motivado por el vandalismo. El fiscal asignado al caso declaró a Amnistía Internacional: "La ley es limitada, y por tal motivo no se pudo introducir la motivación homofóbica en la acusación."

Barreras a la justicia para las víctimas

La mayoría de las víctimas de crímenes de odio no informan a las autoridades de inmediato. Algunos dicen que ello se debe a que no creen que la policía vaya a responder de manera adecuada a su caso, o incluso por temor a una mayor discriminación por parte de la policía.

Según un reciente estudio de la Unión Europea, el 86 por cien de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en Bulgaria que habían sido víctimas de violencia o de amenazas de sufrir violencia no informaron de estos incidentes a la policía. Alrededor de un tercio de estas personas mencionaron el temor a las reacciones contra homosexuales y transexuales por parte de la policía búlgara como la razón de su negativa a presentar denuncias.

"Las autoridades búlgaras deben investigar, reconocer y condenar públicamente los crímenes de odio para prevenir este tipo de delitos en el futuro y para desafiar los prejuicios profundamente arraigados que existen en la sociedad búlgara", concluyó Marco Perolini, investigador de Amnistía Internacional sobre discriminación en Europa.