Tecnología y Derechos

Recolectores de fresas disparados por sus jefes en Grecia

Uno de los capítulos más oscuros en la historia judicial de Grecia se cierra con la exculpación de tres hombres de haber disparado a una decena de trabajadores migrantes en un cultivo de fresas de su empresa.

por The Hellenic League for Human Rights

En la pequeña ciudad griega de Nueva Manolada, situada en la región de Ilia en el Peloponeso occidental, un gran número de empresas ocupa cientos de hectáreas para intensivos cultivos de invernadero. La explotación, la sangre y la impunidad son las palabras que quizás mejor describen la cruda realidad que esconde el intenso carmesí de las fresas que allí crecen.

Miles de migrantes indocumentados en situación irregular trabajan largas horas en los campos para obtener una paga mísera mientras viven en condiciones paupérrimas con efectos negativos para su salud. Los recolectores viven en carpas que pueden alojar hasta 25 personas. Carecen de electricidad y un alcantarillado adecuado. A menudo, dentro de las misma, las temperaturas en verano suben hasta los 40 grados y los trabajadores tienen que bañarse y lavar su ropa en un arroyo detrás de una gasolinera cercana.

El 17 de abril de 2013, tres capataces de la compañía de fresas más grande de la zona abrieron fuego contra una multitud de trabajadores huelguistas de Bangladesh mientras exigían los seis meses de pagas que se les debía. El incidente dejó a 35 de los migrantes heridos y varios en estado crítico. Los tres hombres que dispararon y su empleador, Nicos Vangelatos, fueron detenidos por cargos de trata y explotación, posesión ilegal de armas de fuego y por violar las leyes laborales. El caso fue iniciado en un Tribunal de Patras en junio, con Vangelatos y sus capataces representados por uno de los equipos de abogados criminales más famosos de la nación. Los acusados fueron declarados inocentes de todos los cargos graves. Ni siquiera fueron condenados por emplear a inmigrantes indocumentados.

La Liga Helena para los Derechos Humanos fue testigo durante el juicio y considera que no fue justo. Por lo tanto, el Consejo Griego para los Refugiados y la Liga Helénica de los Derechos Humanos pidió al fiscal principal del Tribunal Supremo que declaré como inválido el juicio y que se tramita uno nuevo y justo. El fiscal principal, tras examinar la solicitud, concluyó que el juicio sí fue justo y que la sentencia absolviendo a los hombres de todos los delitos graves era inapelable.