Tecnología y Derechos

Silencio cómplice de Bélgica en el caso de tortura de Aarrass

Ali Aarrass, ciudadano belga y marroquí detenido y torturado en Marruecos, lleva en huelga de hambre más de 50 días. Es hora de que Bélgica defienda los derechos de un ciudadano suyo.

por David Morelli

Ali Aarrass, un ciudadano belga y marroquí, fue extraditado a Marruecos por España en 2010.

Las autoridades marroquíes le torturaron con el fin de obtener una confesión de complicidad en actos de terrorismo.

En 2012 fue condenado a 12 años de prisión.

Ali Aarass comenzó su sexta huelga de hambre el pasado 25 de agosto en la prisión de Salé II en Marruecos. Hoy, después de más de 50 días en huelga de hambre, el estado de salud de Ali Aarrass es preocupante.

Las condiciones de detención le ponen en una situación de maltrato físico y psicológico, y él está decidido a continuar con su huelga de hambre hasta que las autoridades belgas acepten sus reivindicaciones:

  • Que el gobierno belga pida y obtenga el informe o los resultados de la investigación sobre su tortura, entre ellos un examen médico, de conformidad con las normas internacionales, tal y como lo exigió el Comité de la ONU contra la Tortura en mayo de 2014.
  • Que el gobierno belga ejerza presión sobre las autoridades marroquíes; un año después aún no han respondido a la petición del Ministerio asuntos exteriores para que se permita que el cónsul belga local visite a Aarrass. Prohibir que el funcionario realice esa visita es una violación directa del derecho internacional. Bélgica debe reaccionar ante esta falta de respuesta. Nuestras autoridades no pueden detener el maltrato y restaurar el respeto de los derechos fundamentales del detenido hasta que se reciba una respuesta;
  • Que el gobierno belga exija su liberación inmediata de acuerdo con las recomendaciones del Grupo de Trabajo de la ONU sobre la detención arbitraria.

No hay excusa para la indiferencia

Ali Aarrass no ha sido aún juzgado y su detención preventiva supera el plazo razonable previsto en la ley. Su liberación inmediata después de casi ocho años en prisión es lo menos que puede hacerse antes de tener un juicio justo.

En estos días se la lanzado una campaña internacional para liberar a Ali Aarrass y condenar la tortura mediante actos de humillación, palizas, insultos, provocaciones y otros tratos degradantes, tal y como pone en parte de manifiesto un video publicado por la campaña.

Su doble nacionalidad no puede seguir siendo una excusa para la indiferencia del Estado marroquí, que selecciona los ciudadanos que merecen asistencia y relega a los demás a un área de impunidad donde las injusticias son silenciadas.