#WeDecide: Democracia y la UE: ¿podemos llegar a influir en las decisiones?

La Unión Europea quizá no sea un ejemplo de la democracia perfecta, pero sí es un regimen democrático que merece nuestro apoyo moral.

En Liberties pensamos que si los europeos olvidamos las razones por las cuales decidimos vivir en una democracia y olvidamos en qué consiste la misma, la UE podría fácilmente caer presa de los populistas. Y si no queremos que poderes políticos autoritarios y populistas nos maltraten, tenemos que ser capaces de convencer a nuestros conciudadanos de que hay ciertas opciones políticas que se disfrazan de democráticas, pero en realidad no lo son. Y para ello, necesitamos estar bien informados.

La idea de la serie #WeDecide es precisamente ofrecer esa formación sobre la democracia. El primer artículo de la serie explica por qué no se debe llamar democracia a los regímenes aliberales. El segundo y el tercero ofrecen argumentos para apoyar los regímenes democráticos, el cuarto muestra por qué el gobierno de la mayoría no es democracia, y el quinto argumenta que tanto la representación como la influencia popular directa tienen un lugar en una democracia que funciona bien. Este artículo, el último de la serie, analiza cómo se canaliza la voluntad de los ciudadanos en la toma de decisiones de la UE.

En primer lugar, y muy importante, los ciudadanos europeos llevan eligiendo directamente a los miembros del Parlamento Europeo (o PE) desde 1979. El Parlamento Europeo ejerce funciones legislativas y presupuestarias junto con el Consejo. Es muy importante a quién enviamos al Parlamento Europeo, pues, en una amplia gama de cuestiones, como la gobernanza económica, la inmigración, la protección del medio ambiente o el transporte, los dos órganos tienen el mismo peso. Además, el Parlamento tiene más capacidad de supervisión de otras instituciones de la UE. Por ejemplo, puede desestimar a la Comisión, que debe informar regularmente sobre la ejecución del presupuesto. El Parlamento nombra al Presidente de la Comisión, al Defensor del Pueblo Europeo, al presidente del Banco Central Europeo, es decir, a los cargos más importantes de las instituciones que tienen un gran poder de influencia sobre las condiciones de nuestra vida en común. Asimismo, puede iniciar el procedimiento del artículo 7 contra los Estados miembros que socavan la democracia y no defienden los valores fundamentales de la Unión.

En segundo lugar, los ciudadanos tienen varias formas de tratar de influir en el trabajo del Parlamento Europeo. Por ejemplo, podemos presentar una petición al PE. Podemos pedirle que estudie alguna cuestión que nos afecta o quejarnos por cómo se está aplicando una ley de la UE. También podemos pedir información sobre temas concretos o informar al Parlamento de nuestras preocupaciones por medio de la unidad de Solicitud de Información de los Ciudadanos. Podemos asimismo participar en campañas de envío de cartas dirigidas a los miembros del Parlamento Europeo organizadas por organizaciones de derechos civiles (como Liberties), o simplemente enviar un correo electrónicos de forma iindividual a nuestros representantes.

En tercer lugar, podemos participar en el trabajo de la Comisión Europea a través del mecanismo denominado Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) por el que podemos pedir directamente a la Comisión que presente una propuesta legislativa. Además, podemos pedir a la Comisión que nos envíe un correo electrónico sobre las hojas de ruta que se hayan publicado recientemente y las consultas públicas abiertas. Las consultas públicas sirven para expresar nuestras opiniones sobre nuevas iniciativas de la UE o sobre las políticas y leyes existentes.

Una vez que la Comisión haya escuchado nuestro punto de vista, decidido cómo proceder, y finalizado y presentado su propuesta legislativa al Parlamento Europeo y al Consejo, tenemos otra oportunidad de dar nuestra opinión. Podemos dar nuestra opinión también sobre una legislación que haya sido aprobada por el PE y el Consejo, donde la Comisión tiene cierto poder para modificar algunos aspectos.

En cuarto lugar, podemos pedir a los diputados de nuestros parlamentos nacionales o a nuestro gobierno que exprese una opinión específica en determinados órganos de la UE o que presione a un órgano en concreto para que adopte una decisión específica. Esto puede hacerse, una vez más, por medio de campañas de envío de cartas, mecanismos de consulta pública o impulsando un referendo nacional.

¿Por qué es importante conocer estas posibilidades? ¿Cómo nos salvará esto de ser presa de gobiernos populistas? Algunas personas critican a la UE y dudan de su legitimidad pues creen que los ciudadanos no tienen forma de influir en la toma de decisiones de la UE. Si les informas de estas posibilidades, quizá les produzcan menos simpatía las fuerzas políticas que se enmascaran de paladines de la democracia que luchan contra la antidemocrática Bruselas.

Evidentemente, con esto no pretendemos decir que la Unión Europea es el ejemplo perfecto de una democracia y que no puede mejorarse. Eso no sería cierto. Pero sí es un régimen democrático que merece nuestro apoyo moral. Y, por ello, tenemos que trabajar de forma conjunta para mejorarla, informando regularmente a las instituciones sobre nuestros puntos de vista y voluntades. Y votando entre el 23 y el 26 de mayo a partidos que defienden la democracia.

Tu opinión nos interesa. ¿Participarás en las próximas elecciones europeas? ¿Cómo piensas participar en la toma de decisiones de la UE? ¿Por qué? Deja un comentario en nuestro artículo de Facebook y comparte tus ideas con nosotros y con el resto de lectores. Y echa un vistazo a nuestro rastreador electoral #Vote4Values.