#WeDecide: ¿Qué (no) es una democracia?

El mundo es complejo. No podemos clasificar las cosas con categorías puras. Como la democracia. Y no pasa nada - tenemos que hacernos al desorden y relajarnos.

En un mundo más sencillo, sería siempre fácil discernir qué es qué. Habría manzanas y peras, granos de arena y montones de arena, democracias y dictaduras, y nada entre medias. Desgraciadamente, no vivimos en ese mundo. Tenemos permanzanas. Es bien sabido que no es fácil distinguir entre lo que es y lo que no es un montón de arena. Y hay todo tipo de regímenes que están entre medias. Podrían llamarse democracias, pues comparten una serie de características con los que sí califican como tales, pero también tienen otras serie de características que se asemejan más a regímenes que sin duda no lo son.

Es posible que hayas leído artículos que argumentan con todo detalle que un régimen intermedio en concreto es de facto una democracia, o que ha dejado de serlo. Y puede que hayas pensado que las personas que escriben esos artículos pierden el tiempo en algo totalmente inútil. El mundo es complejo.

No podemos clasificar todo en categorías puras. Deberíamos hacernos al desorden y relajarnos.

Si "democracia" fuera un concepto como "manzana", o "montón de arena", tendrías razón. Pero no lo es. En nuestras conversaciones cotidianas, el término democracia se utiliza como un término normativo, es decir, la gente le añade un valor (en este caso, un valor positivo) y espera que otros se adhieran al mismo.

Por ejemplo, cuando tu sobrino de nueve años se queja "¡Pero esto no es democrático!", no está refiriéndose únicamente a que la forma en que has decidido qué programa pueden ver él y sus hermanos no respeta el principio de "una persona, un voto". Lo que realmente ha querido decir es que deberías haber dado un voto a cada miembro de la familia (incluido los menores de edad) y haber dejado que la mayoría decidiera. Incluso cuando la mayoría decide ver Pet Sematary.

Claro, tu sobrino puede haberse equivocado. No todas las situaciones se resuelven con esa forma democrática de tomar las decisiones. Sin embargo, la toma de decisiones democrática es la única opción moralmente aceptable cuando se trata de organizar la vida social, cuando implica cuestiones que requieren la cooperación de muchas personas adultas en desacuerdo. O eso es lo que nosotros, ciudadanos europeos, tendemos a pensar.

Cuando se discute la clasificación correcta de un régimen, o si se le puede llamar democracia, se está disputando la aceptación moral del mismo. La razón por la que quieren trazar una línea entre las democracias y los regímenes no democráticos no es que no puedan lidiar con el desorden, sino que creen que nuestro curso de acción depende de dónde está esa línea. Si un régimen es democrático, y por ende, moralmente aceptable (lo que no significa que sea perfecto o impecable), debemos trabajar para mejorarlo. Si un régimen no es democrático y, por lo tanto, moralmente inaceptable, debemos luchar contra él. Desde un punto de vista empírico, es muy posible que exista una zona gris entre las democracias en toda regla y los regímenes autocráticos. Aún así, no nos queda más remedio que trazar una línea. Pues no hay una zona gris posible entre las dos formas de proceder.

Los líderes europeos que son contrarios a los valores de la UE son perfectamente conscientes de ello. A veces califican sus regímenes de "democracias aliberales". Así insinúan que aunque los regímenes que gobiernan no son exactamente lo que se suele llamar democracia, siguen siendo moralmente aceptables. Pero no lo son. Los regímenes que no respetan los principios de libertad, las libertades fundamentales y el Estado de derecho son moralmente inaceptables. Por lo tanto, no deben llamarse democracias.

Como ves, en este artículo hemos hablado de la importancia de poder diferenciar entre lo que es una democracia y lo que no lo es. Sostenemos que, aunque existe una zona gris, hay que trazar una línea divisoria entre las democracias y los regímenes no democráticos. Pero no hemos analizado realmente qué es una democracia. ¿Se trata de un régimen en el que se respeta en general el principio de "una persona, un voto"? ¿O es más que eso? ¿Y qué es eso de la aceptación moral? ¿Por qué las democracias son los únicos regímenes moralmente aceptables? Si estás interesado/a en estas preguntas, por favor síguenos en las redes sociales y lee los próximos artículos de esta serie.

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