En Alemania se sigue revisando los teléfonos de los refugiados violando sus derechos

Un nuevo estudio analiza cómo las autoridades alemanas revisan los datos de los móviles de los refugiados. El resultado: los refugiados están sujetos a una protección de datos de segunda.

En su nuevo estudio, la organización Gesellschaft für Freiheitsrechte (GFF) [Sociedad para los Derechos Civiles] analiza cómo las autoridades alemanas revisan los teléfonos de los refugiados. El objetivo de la evaluación de los datos del teléfono es averiguar la identidad de una persona y su país de origen. Pero constituye una violación de los derechos y no produce ningún resultado significativo.

Si un solicitante de asilo en Alemania no puede presentar un pasaporte o documentos de sustitución del pasaporte, la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF) tiene autorización para extraer y analizar los datos de los teléfonos y otros dispositivos para tratar de comprobar el origen y la identidad declarada de su propietario. Entre los datos que se analizan figuran los códigos de país de los contactos, las llamadas y mensajes entrantes y salientes, el historial del navegador, la geolocalización de las fotos, así como las direcciones de correo electrónico y los nombres de usuario utilizados en aplicaciones como Facebook, booking.com o aplicaciones de citas. Además, la BAMF lleva a cabo este análisis de datos independientemente de que exista una sospecha concreta de que los solicitantes de asilo hayan hecho declaraciones falsas sobre su identidad o país de origen.

El estudio "Asalto a los teléfonos de los refugiados: Formas digitales de control de la migración" estudia y evalúa cómo la BAMF analiza los datos de los refugiados y qué tipo de resultados ha producido hasta ahora la evaluación de los portadores de datos. Para el estudio, la periodista Anna Biselli y la abogada de GFF Lea Beckmann investigaron y evaluaron exhaustivamente numerosas fuentes. Entre ellas los informes que evalúan a los datos móviles, las fichas de asilo o las normativas internas de la BAMF como un manual de usuario para leer los datos móviles, y los documentos de formación para los empleados de la BAMF, así como la información que se hizo pública mediante consultas parlamentarias.

Coste elevado, resultados inútiles

El estudio determinó que la evaluación de los datos móviles no es una forma eficaz de establecer la identidad y el país de origen de una persona. BAMF ha analizado unos 20.000 teléfonos móviles de solicitantes de asilo desde 2017, cuando comenzó esta práctica. Entre enero de 2018 y junio de 2019, cerca de una cuarta parte de los análisis de datos fracasaron en la primera etapa debido a problemas técnicos. Cuando los análisis producen resultados, por lo general, solo confirman lo que las propias personas declararon en sus entrevistas con los empleados de la BAMF.

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Resultados de los análisis de datos móviles en 2018

En 2018, solo el 2% de los resultados de los análisis de datos móviles contradecía las propias declaraciones de los solicitantes de asilo. Gráfico: GFF/Julia Zé

Ya existían dudas sobre la eficacia de los análisis de los datos móviles antes de que se aprobara la ley sobre Mejorar la aplicación de la ley de obligación de abandonar el país. La ley tiene como objetivo acelerar las deportaciones. Con la introducción de estos análisis, los legisladores esperaban verificar la identidad de una persona, su país de origen y los motivos por los que necesitaban protección con mayor rapidez que antes. En la práctica, el procedimiento no ha estado a la altura de esas expectativas. Además, ha resultado muy caro.

Habida cuenta de la escasa utilidad de estos análisis de datos, el coste del procedimiento es evidentemente desproporcionados. En febrero de 2017, el Ministerio Federal del Interior declaró que se esperaban unos costes de instalación de 3,2 millones de euros. Sin embargo, a finales de 2018 ya se habían gastado 7,6 millones de euros en el sistema, más del doble de la estimación original.

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Costes totales de la lectura y análisis de los datos móviles: de poco menos de 7 millones de euros en 2017 a 17 millones de euros previstos para 2022. Gráfico: GFF/Julia Zé

Una flagrante violación de los derechos fundamentales

Analizar los teléfonos de los refugiados constituye, ante todo, una violación de los derechos humanos en la que Alemania ha gastado millones de euros. Estos análisis eluden el derecho básico a la autodeterminación informativa, establecido por el Tribunal Constitucional Federal Alemán. Los refugiados están sujetos a una protección de datos de segunda, en una situación de vulnerabilidad especial en la que carecen de un acceso significativo a los recursos legales.

Alemania no es el único país que ha experimentado con formas digitales de control de la migración. La iniciativa de la BAMF forma parte de una tendencia internacional más amplia de ensayar nuevas tecnologías de vigilancia y supervisión sobre poblaciones marginadas, entre ellas, los refugiados. Las personas, así como sus historias individuales, se reducen cada vez más a registros de datos. GFF va a luchar contra esta tendencia a través de medios jurídicos: actualmente estamos preparando acciones legales contra los análisis de datos móviles de la BAMF.

El estudio completo (en inglés): “Invading Refugees’ Phones – Digital Forms of Migration Control in Germany and Europe”

Agradecemos a Digital Freedom Fund por su apoyo en el estudio.