Premio de derechos humanos para la tripulación de un barco de rescate

La tripulación del barco de rescate "Iuventa" de la ONG alemana Jugend Rettet ha sido galardonada por la fundación suiza Paul Grüninger con un premio de derechos humanos por salvar la vida de miles de hombres, mujeres y niños en el Mediterráneo central.

El premio, dotado con más de 50.000 francos suizos (44.000 euros), se concede cada dos años a personas que demuestran una valentía excepcional y que anteponen la seguridad de los demás a la suya propia. Se pueden establecer muchos paralelismos entre Paul Grüninger y la tripulación de Iuventa.

Grüninger fue un policía suizo que facilitó entre 1938 y 1939 la entrada segura a 3.600 refugiados, en su mayoría judíos, a Suiza, salvándolos así de una muerte segura en los campos de concentración. Fue condenado y despedido de su trabajo. En 1990, mucho después de su muerte, fue rehabilitado. Su familia recibió una gran cantidad de dinero y decidió crear una fundación que hoy lleva su nombre.

Acusaciones infundadas

La tripulación del Iuventa sin duda merece el premio. En menos de dos años salvaron la vida a cerca de 14.000 personas. Sin embargo, en agosto de 2017 tuvieron que interrumpir sus misiones de búsqueda y rescate bruscamente debido a que las autoridades italianas incautaron su buque de rescate. La tripulación está siendo investigada, acusada de tráfico de personas y de connivencia con traficantes de personas.

Los fiscales no han encontrado hasta ahora ninguna prueba de conducta indebida. Por el contrario, la agencia de investigación Forensic Architecture (FA) ha recogido material que demuestra que la tripulación de Iuventa no colaboró con traficantes ni facilitó la trata de personas.

Es más, los agentes de la Guardia Costera italiana han mostrado su apoyo a los rescatadores y expresado su gratitud por la ayuda prestada por la tripulación en momentos en que estaban sobrepasados por el flujo de migrantes en el Mediterráneo. Los agentes también han rechazado las acusaciones de que los rescatadores podrían haber supuesto factores de atracción para la migración irregular.

Conferencia de prensa en Berlín

El lunes, tres miembros de la tripulación que están siendo investigados celebraron una conferencia de prensa junto con su abogado. Uno de ellos, el capitán Dariush, expresó su asombro absoluto ante lo lejos que estaban dispuestos a llegar los Estados de la UE para frenar el flujo de los migrantes.

Contó cómo un día, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo (MRCC), la autoridad responsable de coordinar las operaciones de búsqueda y rescate, ordenó a Iuventa, sin dar razón alguna, que navegara hacia Lampedusa, obligándoles a abandonar una misión de rescate frente a la costa libia. El desvío les llevó tres días. Durante esos días, cinco barcos con unas 1.000 personas a bordo desaparecieron sin dejar rastro.

Más adelante, cuando iniciaron las investigaciones y tuvieron acceso a los expedientes, la tripulación se dio cuenta que el MRCC les había dado esa orden para facilitar que las autoridades italianas instalaran micrófonos ocultos en el buque.

Rescatar a personas en peligro, no es solo un derecho, es un deber

La ceremonia de entrega de los premios tendrá lugar el viernes en San Galo. La tripulación del Iuventa ha invitado a decenas de otros activistas de derechos humanos que también han sido acusados y condenados por mostrar solidaridad con los migrantes, entre ellos los 15 de Stansted y los 7 de Briançon. El dinero ayudará a cubrir los gastos legales, pero Dariush afirmó que "preferiría estar en el mar que en una gala en San Galo".

Mientras tanto, las investigaciones contra la tripulación siguen adelante. Se enfrentan a hasta 20 años de cárcel. Su abogado, Nicola Canestrini, espera que a finales de 2019 sepamos si habrá un juicio como tal. Durante la conferencia de prensa expresó el honor que supone para él representar a la tripulación de Iuventa y recordó la persecución de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial haciendo la siguiente pregunta: "¿Qué pensamos hoy de la policía de fronteras suiza, que devolvió a los judíos en la frontera, condenándoles a la muerte? ¿Solo seguían órdenes?"

En aquel entonces, Grüninger violó las leyes migratorias suizas. Este no es el caso de la tripulación de Iuventa. Rescatar a personas en peligro no es solo un derecho, es un deber. Los individuos a los que se acusa hoy de infringir la ley, simplemente han llenado el vacío que ha dejado la inacción de los gobiernos europeos.

Tú también puedes ayudar a la tripulación del Iuventa en su batalla legal haciendo una donación aquí.