Los inocentes atrapados en el enfrentamiento con Turquía merecen un trato humano

Todos necesitamos un lugar al que poder llamar hogar. Si tuviéramos que migrar, quisiéramos encontrar gente que nos acoja. Pero algunos políticos están usando a civiles como peones de su juego político. Y los líderes de la UE permiten que se les ataque.

Desde que estalló la guerra en 2011, millones de sirios se han visto obligados a abandonar sus hogares y buscar refugio. Muchos huyeron a la vecina Turquía. En 2016, la Unión Europea (UE) llegó a un acuerdo con el gobierno turco. Turquía prometió acoger a esos refugiados sirios en su territorio, que ahora son más de 3,5 millones. A cambio, la UE prometió miles de millones de euros.

Mientras tanto, en Siria, la guerra ha continuado. A pesar de que la cobertura mediática ha disminuido, el ejército sirio apoyado por Rusia sigue lanzando bombas sobre sus propios ciudadanos. Desde hace varios meses, el régimen sirio ha intensificado sus ataques en la región de Idlib, que limita con Turquía. Los ataques contra civiles y contra las fuerzas sirias respaldadas por Turquía han empujado a cerca de un millón de sirios a huir hacia la frontera turca, causando muchos muertos en el camino.

El 28 de febrero, 33 soldados turcos murieron en los ataques de las fuerzas sirias en Idlib. En respuesta, Turquía desplegó una ofensiva agresiva, y quiere que la UE apoye su lucha en Idlib. En parte porque el primer ministro Erdogan quiere evitar que otro millón de refugiados sirios crucen su frontera.

Sin embargo, ni la UE ni la OTAN han apoyado su ofensiva. Por lo que, para presionar a los gobiernos de la UE a que cambien de opinión, Erdogan ha abierto las fronteras de Turquía y ha animado a los refugiados a cruzar a la UE.

Grecia responde con violencia

Desde que Turquía abrió sus fronteras con Europa, más de 13.000 refugiados han tratado de encontrar un camino para llegar a Grecia. En respuesta, Grecia ha enviado el ejército a su frontera y este ha disparado gases lacrimógenos y realizado ejercicios militares con fuego real para intimidar a las personas y familias que buscan refugio.

Las imágenes publicadas por las autoridades turcas muestran a los guardacostas griegos aterrorizando un barco lleno de personas. El gobierno griego ha anunciado asimismo que expulsará a las personas que han logrado llegar al país y no les permitirá solicitar asilo.

Los líderes de la UE se han negado a defender a los civiles inocentes, que se ven atrapados en medio de una pelea diplomática. Cuando visitaron Grecia hace unos días, ofrecieron su apoyo al gobierno griego, prometiendo 700 millones de euros, así como equipos y guardias fronterizos.

No tiene por qué ser así

En lugar de utilizar a personas inocentes como moneda de cambio, la UE podría asegurarse de que las personas que huyen tratando de salvar sus vidas sean acogidas con compasión. A todos nos gustaría pensar que si tuviéramos que huir de nuestro país, encontraríamos ayuda y nos tratarían humanamente. Este es un valor tan básico que ha formado parte de la legislación internacional y europea durante décadas.

La UE y los países europeos tienen los recursos para ofrecer a las personas refugio y unas condiciones de vida dignas mientras se deciden sus solicitudes de asilo. Y no tiene por qué asumir toda esta labor Grecia. La UE podría distribuir a las personas que solicitan asilo en distintos países europeos. Asimismo, podría ayudar a Turquía a que ayude a los refugiados sirios que viven allí a establecerse adecuadamente e iniciar una nueva vida.

Mientras tanto, la UE y la OTAN podrían tratar de poner fin a la guerra en Siria que está causando la huida de tantas personas. Y en lugar de callar sobre la violencia empleado por las autoridades griegas, la UE debería insistir en que los tribunales castiguen a los políticos que dieron las órdenes, que las autoridades traten a los seres humanos con humanidad, y que todo aquel que pida asilo tenga una oportunidad justa.

Los problemas diplomáticos que puedan surgir entre distintos líderes políticos, no deben, bajo ingún concepto instrumentalizar a familias e individuos inocentes, haciendo que ellos sean quienes paguen el precio de sus desacuerdos. Toda persona tienen derecho a pedir asilo cuando está en peligro y ser tratada con dignidad y respeto mientras se tramita su solicitud. Este derecho ha formado parte de la legislación internacional y europea durante décadas, y la UE tiene el deber de garantizar que todos los gobiernos europeos defiendan estos valores.