Aumenta la presión política sobre el Consejo búlgaro para los Medios electrónicos

El Comité de Helsinki en Bulgaria expresa su grave preocupación por la manera en que se desarrolló la sesión del Consejo para los Medios electrónicos en septiembre pasado.

El partido político búlgaro VMRO organizó una protesta frente a la sede del Consejo para los Medios electrónicos (CEM) contra la creación de un programa regional en lengua turca en la Radio Nacional de Bulgaria (BNR) y exigió la dimisión de su director, Radoslav Yankulov y laa del presidente de la CEM, Georgi Lozanov.

Presión política

Entre los asistentes a la protesta se encontraban el eurodiputado Angel Dzhambazki y el líder del VMRO, Krasimir Karakachanov. Los manifestantes irrumpieron en la reunión del ente regulador y permanecieron allí hasta el final de la reunión, en un intento de intimidar a los miembros del CEM, enarbolando pancartas con contenido ofensivopor encima de sus cabezas y dificultando su trabajo frente a las cámaras de televisión.

El Comité de Helsinki en Bulgaria (BHC) nunca antes había sido testigo de semejante interrupción del trabajo del organismo, que en teoría es un ente regulador de los medios de comunicación. Es absolutamente inaceptable que la CEM trabaje bajo el dictado de este partido oficialista con una tendencia neototalitaria, en lugar de tener en consideración los intereses y los derechos de todas las minorías, así como las normas internacionales para la protección de la libertad de expresión. Al parecer, la presión política ejercida por los representantes de un partido xenófobo claramente contrario a las minorías, el apoyado por los políticos que ocupan el poder, podría impedir que el CEM cumpliera con su cometido.

¿Protesta o acoso?

El BHC defiende el derecho a la protesta de todos los ciudadanos búlgaros. Sin embargo, este principio no puede aplicarse a una protesta que es de suyo un acoso, y un intento de intimidar e interferir en el trabajo del organismo independiente de una manera inaceptable.

El BHC hace un llamamiento a los medios de comunicación y a las ONG que se ocupan de la libertad de expresión y los derechos humanos, tanto en Bulgaria como en el extranjero, a que condene esta presión sin precedentes, antes de que tales actos terminen convirtiéndose en algo habitual.

Asimismo, el BHC pide a las autoridades búlgaras que impidan la presión de los grupos progubernamentales sobre el ente regulador de los medios de comunicación. La policía debería cumplir con su deber y garantizar el funcionamiento independiente y el normal desarrollo de las sesiones del CEM.