Las palabras importan. Las denominaciones de los cargos directivos también.

La decisión de crear un puesto de Comisario para "proteger nuestro modo de vida europeo" es un comienzo calamitoso del mandato de Ursula von der Leyen como Presidenta de la Comisión Europea.

¿Qué se te viene a la mente cuando escuchas la expresión "modo de vida europeo"? ¿Existe algo en común que compartan los europeos, de Barcelona a Berlín, de Sofía a Slough, que además sea exclusivo de Europa? Si preguntáramos al azar a diversos europeos, seguro que las únicas respuestas comunes serían valores o emociones que todos compartimos: la libertad, el disfrute y la felicidad. Y no los compartimos como europeos sino como seres humanos.

La decisión de Ursula von der Leyen, la Presidenta entrante de la Comisión Europea, de crear un puesto de vicepresidente de la Comisión para "proteger nuestro modo de vida europeo" ha sido muy criticada y con fundamento. Teniendo en cuenta que la migración es la principal competencia de este puesto, se deduce con claridad que la Comisión de Von der Leyen considera la migración como la principal amenaza del "modo de vida europeo".

Esta denominación no es sino una llamada a la extrema derecha, al repetir la cantinela de que la migración amenaza de alguna forma nuestro modo de vida, como si nos encontráramos aquí, hoy en día, sin haber sido nunca enriquecidos por otras culturas de fuera de las fronteras europeas. Solo usar la palabra "proteger", ya supone que la Comisión repite un eslogan de la extrema derecha y refuerza la idea de que la migración es una amenaza.

No es la postura que el ejecutivo de la UE debería adoptar y muchas voces se han levantado rápidamente para criticar la denominación del puesto. Los Verdes publicaron una nota de prensa solicitando que se cambie y varios diputados han expresado públicamente su descontento. "La clave del modo de vida europeo es precisamente la libertad de cada persona para elegir su propio modo de vida", declaró la diputada neerlandesa Sophie in´t Veld a The Independent al poco de anunciarse el nuevo puesto. "La idea de que es preciso proteger a los europeos de las culturas externas es grotesca y este relato debe ser rechazado."

Incluso Jean-Claude Juncker, el Presidente saliente de la Comisión, miembro del mismo partido político europeo de Von der Leyen, expresó su rechazo a la denominación elegida. "No me gusta la idea de que el modo de vida europeo es contrario a la migración. Aceptar a los que llegan de lejos es parte del modo de vida europeo", declaró a Euronews en una entrevista el mes pasado.

A pesar de todo esto, parece que no hay vuelta atrás. La nominada para el puesto, Margaritis Schinas de Grecia, comparecerá hoy ante el Parlamento Europeo. Los resultados de la últimas elecciones europeas proporcionaron cierta esperanza de que la fuerza de los populistas autoritarios disminuía. Esto probablemente les fortalecerá.

A veces resulta difícil no repetir el lenguaje de las personas con las que no estás de acuerdo. A veces ese lenguaje es tan absurdo que parece natural repetirlo para dejarlo en evidencia. Pero hacerlo así refuerza las estructuras negativas asociadas a ese lenguaje. Es descorazonador y peligroso para las instituciones de la UE adoptar las palabras de los extremistas, especialmente de una forma tan notoria como la denominación del cargo de un Comisario. Al contrario, nuestras instituciones europeas deberían trabajar cada día para defender los auténticos valores europeos: democracia, derechos humanos, Estado de derecho e igualdad. Son los valores que nos unen, no solo como europeos, sino como seres humanos.

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