Lituania: Las ideas distorsionadas sobre el papel de la mujer fomentan la violencia

En Lituania, todavía parece aceptable pensar que una esposa tiene el deber de obedecer a su marido. Según un experto en igualdad de oportunidades, la sociedad tiene una visión distorsionada de los roles de género, lo que aumenta el riesgo de violencia.

Prevalece una visión "tradicional" sobre las relaciones entre hombres y mujeres

La Oficina del Defensor del Pueblo para la Igualdad de Oportunidades encargó recientemente una encuesta de opinión sobre la percepción de la violencia de género y sus causas. Según los resultados, todavía prevalece en la sociedad una visión muy "tradicional" sobre el papel de la mujer en la familia, en la que éstas deben ocuparse de las necesidades de los hombres. Más de la mitad (58%) de los lituanos cree que es un deber de la esposa cuidar del hogar de su marido. Algo más del 40% piensa que las esposas tiene la obligación de mantener relaciones sexuales con sus maridos (aquí hubo un mayor grado de desacuerdo por parte de las mujeres (51%)).

"Con unos resultados como estos, no es difícil ver por qué tantas mujeres en Lituania sufren violencia por parte de sus maridos. Si existe la idea de que las mujeres deben ocuparse de las necesidades domésticas y sexuales de sus maridos, entonces, si no lo hacen, sus maridos pueden tomar medidas o incluso recurrir a la violencia para obligarlas a "cumplir con sus deberes", ser obedientes y cumplir con las expectativas", afirmó M. Jurkutė, que actualmente dirige un proyecto sobre violencia contra las mujeres.

¿La violencia contra las mujeres se inicia en la infancia?

Los resultados muestran que la sociedad reconoce que incluso un comportamiento aparentemente "inocente" puede generar faltas de respeto. Seis de cada diez personas están de acuerdo en que los chistes sobre mujeres (como las rubias) fomentan la falta de respeto, siendo las mujeres más propensas a estar de acuerdo con esta afirmación que los hombres (72% frente a 58%). Pero no hubo consenso a la hora de interpretar ciertos comportamientos infantiles, como cuando los niños arrastran a las niñas del pelo, les levantan la falda u otras actitudes parecidas. Aquí hubo una división de opiniones bastante ajustada, con un 45% que piensa que se trata de una "forma inocente de mostrar atención", y otro 45% que piensa lo contrario.

Tampoco existe consenso respecto a si los hombres son agresivos por naturaleza; el 37% piensa que sí, mientras que el 53% no está de acuerdo."Cuando achacamos a la biología la causa de la violencia, se nos olvida que también es preciso una educación adecuada en estos temas. Si no podemos ponernos de acuerdo sobre si es apropiado que los niños tiren de las niñas por el pelo o que les levanten la falda, ¿cómo pretendemos que se comuniquen adecuadamente y construyan relaciones con las mujeres cuando crezcan? Los resultados de la encuesta me generan dudas acreca de si los progenitores y profesores realmente hacen su labor educativa y enseñan los niños a respetar al sexo opuesto", señaló Jurkutė.

La información sobre ayudas disponibles para las víctimas de violencia es escasa

Asimismo, la encuesta reveló que la gente no está segura de que las víctimas estén recibiendo la ayuda que necesitan. Más del 30% de los encuestados no sabía si las víctimas femeninas recibían esa ayuda, y muchos más (47%) no sabían si esa asistencia estaba disponible para las víctimas masculinas.

"Los resultados no son sorprendentes, dada la dificultad de encontrar información sobre las instituciones que trabajan con las víctimas. Poco a poco, nos estamos empezando a dar cuenta de que existen centros de ayuda especializados que proporcionan asistencia en toda Lituania. Estos centros promueven activamente sus actividades y anuncian sus datos de contacto. Si las víctimas necesitan refugio urgente porque no es seguro permanecer en casa, pueden acudir a los centros de crisis. Sin embargo, es mucho más difícil encontrar información sobre cómo alojarse en centros de crisis, especialmente en las ciudades más pequeñas. Vivimos en la era digital, pero muchas instituciones no tienen sitios web ni perfiles de redes sociales", señaló el experto designado por la oficina.

Y, mientras cada año recibimos cada vez más información sobre la violencia máchista de la que son víctimas las mujeres (como revela el creciente número de campañas sociales e incidentes denunciados), la soceidad en general todavía apenas sabe nada sobre las víctimas masculinas de la violencia doméstica. La mayoría de los hombres (61%) y mujeres (71,5%) encuestados opinaron que los hombres deberían hablar abiertamente sobre la violencia en la familia.