Austria propone una ley de censura para prohibir los comentarios anónimos en Internet

El proyecto de ley está dirigido a atajar el discurso de odio en línea, pero los defensores de los derechos digitales y los políticos de la oposición señalan que es un ataque directo a los derechos fundamentales y a la libertad en Internet.

Austria es la última frontera en el debate sobre los límites del anonimato en Internet.

A principios de esta semana, el gobierno propuso una nueva ley que obligaría a los usuarios de foros de Internet a dar su nombre, apellido y dirección para poder opinar en las plataformas.

Aunque podrían seguir publicando con seudónimos, las plataformas estarían obligadas, por orden de las autoridades, a entregar los datos reales de los usuarios. En algunos casos, también se podría facilitar esta información a particulares.

Los defensores de la llamada "Ley de Diligencia y Responsabilidad en la Red", dicen que ayudará a aplacar el discurso de odio en línea, sin embargo esta no se aplicará a la gran mayoría de los sitios web neonazis y de extrema derecha. Es decir, algunos de los rincones más oscuros y llenos de odio de Internet, quedarán impunes.

La libertad de Internet

La censura en Internet es un tema polémico. Muchos sostienen que prohibir el anonimato desalentará los comentarios de odio y malintencionados. Otros, que ese tipo de censura es tanto innecesaria (no está claro hasta qué punto el anonimato promueve la incitación al odio) como un ataque directo a derechos fundamentales como la libertad de expresión y la privacidad.

Las plataformas en línea a las que se aplicará la ley son aquellas que cumplan uno o más de los siguientes criterios: tener ingresos anuales superiores a 500.000 euros; contar con más de 100.000 usuarios registrados; o recibir más de 50.000 euros de subvenciones públicas.

Estos criterios son contraproducentes. Al establecer los niveles tan altos, casi ninguno de las páginas web de la extrema derecha en Austria, como alpen-donau.info y unzensuriert.at entran dentro del ámbito de aplicación de la ley. Por ello, resulta casi imposible afirmar que se trata de un intento serio de combatir la incitación al odio, si deliberadamente no se vigila los bastiones de odio más notorios de la red.

Las plataformas que sí entran en el ámbito de aplicación se enfrentarán a multas muy duras en caso de incumplimiento de la misma, que pueden alcanzar hasta los 500.000 euros.

Una amenaza para los derechos fundamentales

Quienes se oponen a la ley señalan que es fundamentalmente una ley de censura. Sostienen que, debido a que no se aplicará en los sitios donde se publica el discurso de odio más duro, el proyecto de ley es poco más que un intento del gobierno de limitar la disidencia y la crítica contra el mismo.

Sigi Maurer es una política del Partido Verde austriaco cuya lucha contra el discurso de odio está siendo citada como prueba de que la ley es necesaria. Pero Maurer se ha desvinculado totalmente de la ley. "El gobierno ha hecho un uso abusivo de mi caso para proponer esta ley de censura", ha señalado.

Mario Lindner, el portavoz de la diversidad del Partido Socialdemócrata, que se opone a la ley, señaló que el anonimato no es en realidad un factor que impulse los comentarios de odio, pues la gente utiliza frecuentemente su nombre real cuando publica dichos mensajes.

"Lo que el gobierno ha presentado no representa ninguna solución para los retos a los que nos enfrentamos en el espacio digital", dijo Lindner.

La candidata a diputada Claudia Gamon fue más lejos y afirmó que la ley era muy posiblemente "un ataque a la Internet libre".

Las organizaciones y activistas por los derechos digitales también son críticos con la ley. Epicenter Works la ha calificado de "ley de identificación obligatoria" y una "sobrecarga masiva de la protección de datos".

El anonimato forma parte de la libertad de expresión

El proyecto de ley sigue siendo un borrador, pero el gobierno está detrás y si sigue así es casi seguro que se aprobará y se convertirá en ley en 2020.

Existen preocupaciones bien fundadas sobre si está en consonancia con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, y también una cierta incertidumbre sobre la opinión de la Comisión Europea al respecto, lo que no deja de ser una consideración importante pues la ley afectará a los sitios web de fuera de Austria que frecuenten los usuarios del país.

Pero el primer paso, y quizás el más importante, es que los ciudadanos dejen clara su oposición a la ley. La posibilidad de hablar desde el anomimato es una parte fundamental de la libertad de expresión. Nos permite decir cosas que son impopulares pero que no son discurso de odio, y recibir y compartir información sobre temas vitales para la vida. Imagínate, por ejemplo, que eres un joven LGBT que está tratando de ver cómo salir del armario.

Además, existe un problema de seguridad crucial. Vivimos en un mundo de fugas de datos. Es ya un hecho. ¿Quieres que la dirección de tu casa se guarde en todos los foros en línea que quieras utilizar?

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