Coronavirus en las cárceles de Bélgica: la salud es un derecho fundamental

Las organizaciones de derechos humanos belgas están instando a las autoridades a que implementen medidas fuertes para mitigar la crisis del coronavirus en las hacinadas cárceles del país.

Durante la crisis del coronavirus, la Liga Belga de Derechos Humanos (LDH) recuerda que la salud es un derecho fundamental. En el contexto del brote de COVID-19, todos tenemos derecho a estar lo más protegidos que sea posible, y si fuera necesario, a acceder al mejor tratamiento posible. Las personas que se encuentran privadas de libertad corren un riesgo especial y deben ser protegidas adecuadamente, ya que la salud es un derecho fundamental que debe ser respetado.

Una mala situación que ha empeorado mucho

El brote de coronavirus afecta gravemente la situación en las cárceles por varias razones.

En circunstancias normales, las condiciones de detención eran ya muy precarias en las cárceles belgas. Debido al hacinamiento crónico, en muchas prisiones los presos conviven en una proximidad física especialmente peligrosa en el contexto de esta pandemia mundial, frecuentemente las celdas son compartidas por varias personas, facilitando así el contagio.

Los presos son un grupo especialmente vulnerable en lo que respecta a los problemas de salud, ya que las enfermedades infecciosas, los problemas de adicciones y los porcentajes de enfermedades mentales son mucho más elevadas en las cárceles. La propagación de la epidemia dentro de las cárceles podría ser especialmente dramática, por lo que las personas encarceladas se encuentran en una situación de peligro grave.

LDH exige medidas drásticas

En vista de ello, LDH insta a las autoridades a que adopten medidas importantes para proteger a esta población. Estas medidas incluyen:

  • Liberar a los presos en prisión preventiva que no supongan un riesgo social.
  • Liberar a todos los presos ancianos y enfermos, o a los que se consideran vulnerables. Utilizar la libertad condicional en tantos casos como sea posible.
  • Reforzar la vigilancia sanitaria de quienes permanezcan en prisión, con medios eficaces y seguros para cuidar su salud: desde mejorar del acceso a las llamadas telefónicas, permitir el acceso telefónico gratuito y permitir que se les pueda llamar -también sus abogados- sin tener que entrar en los centros penitenciarios.

Estas medidas son beneficiosas no solo para los propios presos sino también para todas las personas que están en contacto con ellos, incluido el personal penitenciario, y en una escala más amplia, la sociedad en su conjunto.

Signatarios:

Liga de Derechos Humanos de Bélgica

Observatorio Internacional de Prisiones – sección Bélgica