La detención de los activistas italianos fue una advertencia del gobierno ruso

El mes pasado, cinco activistas de asociaciones italianas, entre ellas Antigone, miembro de Liberties, fueron detenidos en Rusia. Ya en casa, cuentan cómo el gobierno ruso está lanzando una advertencia a las ONG que defienden los derechos humanos.

La detención de activistas italianos la semana pasada en Rusia durante su visita a una ONG con la que trabajan, dedicada a la defensa de los derechos civiles, resalta las dificultades que enfrentan los defensores de los derechos humanos en el país y la dif´cil relación entre ONG y el gobierno ruso.

"Presencia de extranjeros"

La detención se llevó a cabo mientras los activistas se encontraban reunidos en la sede de una asociación local de derechos civiles, donde estuvieron intercambiando prácticas de actuación y discutiendo acerca de las dificultades específicas de la defe en Rnsa de los derechos en Rusia. Cuatro agentes de policía entraron en el edificio, detuvieron a los activistas italianos y los llevaron a la comisaría.

La supuesta razón de la detención fue la denuncia de un ciudadano ruso sobre la "presencia sospechosa de extranjeros". Una vez en comisaría, fueron detenidos e interrogados durante cerca de diez horas, hasta que finalmente fueron puestos en libertad con la ayuda de las autoridades consulares y una pequeña multa administrativa.

La detención fue extraña desde el primer momento: los agentes sabían exactamente cuántos activistas iban a ser llevados a comisaría, donde encontrarlos e inmediatamente les proporcionaron un intérprete competente.

Además, la acusación de haber violado las normas de entrada a Rusia no es creíble, ya que los cinco habían cumplido todos los requisitos para su estancia en Rusia, incluido un visado relativo al objetivo de su viaje que había sido acordado con las autoridades consulares.

Por ello, resulta muy factible pensar que las víctimas y objetivo de estas medidas fueran de hecho tanto los activistas rusos como los italianos.

Situación en Rusia

Desde el comienzo del segundo mandato de Putin, y especialmente después de 2012, cuando se introdujeron nuevas medidas en detrimento de los derechos fundamentales, la situación general de las organizaciones que trabajan en el campo de los derechos humanos no es fácil.

De hecho, una ley sobre "agentes extranjeros" ha permitido que el gobierno elabore una lista de todas las organizaciones que reciben fondos de fuentes europeas o internacionales, a las que se considera que trabajan para instituciones extranjeras y por lo tanto se les limita su trabajo.

Como resultado, cada vez más ONG tienen que depender del gobierno ruso para obtener financiación y, consecuentemente, perder su independencia. Esto aumenta el aislamiento de las ONG rusas de sus socios en otros países europeos.

Las ONG rusas necesitan nuestro apoyo

Los defensores rusos de los derechos humanos y de los derechos de la sociedad civil están teniendo muchas dificultades para realizar su trabajo. Están limitados por una burocracia tramposa y el control generalizado de los medios de comunicación por parte del gobierno. Existen violaciones masivas de los derechos humanos que no parecen disminuir.

Las ONG rusas necesitan el apoyo de sus socios europeos, al margen de los impedimentos que ponga el gobierno. Necesitan sentirse apoyadas por personas que comparten sus mismos objetivos.

A fin de cuentas, este suceso reciente demuestra que lo que teme el gobierno ruso y no tolerará es precisamente la cooperación constructiva.