Finaliza el juicio a la Operación Cóndor: 8 cadenas perpetuas, 19 absoluciones

El juicio a decenas de líderes políticos y militares sudamericanos acusados ​​de secuestro, tortura y asesinato perpetrado por el Estado ha llegado a su fin. El veredicto: 8 cadenas perpetuas; 19 absoluciones

La semana pasada, 18 años después de que iniciara el juicio, se cerró el caso de la Operación Cóndor (también conocido como Plan Cóndor). Treinta y tres personas fueron acusadas de participar en una brutal campaña de tortura y asesinato en toda Sudamérica.

En la mañana del 17 de enero, la fiscal Tiziana Cugini pidió 27 penas de cadena perpetua y una absolución (algunos de los 33 acusados murieron en el curso de la investigación) por el delito de asesinato múltiple agravado. Esa noche, el Tribunal de Primera Instancia de Roma emitió la sentencia definitiva: 8 condenas a cadena perpetua y 19 absoluciones.

¿Qué fue la Operación Cóndor?

La Operación Cóndor fue un plan conjunto en los años 70 y 80 entre los gobiernos y servicios de inteligencia de las dictaduras militares de Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia y Argentina, todos regímenes represivos que querían matar a sus oponentes políticos.

Sus agentes de seguridad orquestaron una campaña de persecución, secuestro, tortura y asesinato. Todo con la aprobación de la CIA.

El juicio

El juicio se inició gracias a la presión de las familias de los desaparecidos, y se celebró en Italia, pues el derecho internacional permite que un Estado enjuicie (también in absentia) a personas acusadas de crímenes de lesa humanidad, incluso si los hechos tuvieron lugar fuera de sus fronteras, siempre y cuando haya una conexión entre el país que inicia el juicio y el delito. En este caso, la conexión fue el hecho de que algunas de las víctimas eran ciudadanos italianos.

Ha sido un juicio muy importante, no solo desde un punto de vista judicial, sino también políticamente: de hecho, después del de Argentina, es el segundo juicio en el mundo que abordó explícitamente los antiguos regímenes militares de Sudamérica.

El juicio contó con la presencia de cientos de testigos, incluidos miembros de sindicatos y asociaciones de familiares de Uruguay, Chile y Bolivia, y de las regiones italianas de Emilia Romagna y Calabria.

Los condenados

Los condenados a cadena perpetua fueron funcionarios de alto rango en sus respectivos países:

  • Luis García Meda fue presidente de Bolivia entre 1980 y 1981; Luis Arce Gómez fue jefe del Departamento de Inteligencia de Bolivia y, más tarde, ministro de Interior;
  • Juan Carlos Blanco fue ministro de Asuntos Exteriores de Uruguay;
  • Hernán Ramírez fue un alto cargo en Chile; Valderrama Ahumada fue coronel del ejército chileno;
  • Francisco Rafael Cerruti Bermúdez fue presidente de Perú de 1975 a 1980; Pedro Richter Prada fue general y ex primer ministro de Perú; Germán Luis Figeroa fue jefe de los servicios secretos de Perú.

Entre los absueltos se encuentra el uruguayo Jorge Nestor Troccoli Fernández, que reside actualmente en Italia y por lo tanto es el único que no fue juzgado in absentia.

Las reacciones

"La sentencia trae justicia a muchos desaparecidos que fueron víctimas de las dictaduras sudamericanas, y se añade un nuevo elemento a la memoria histórica, que hasta ahora se ha ido destapando a menudo con gran dificultad", afirmó Patrizio Gonnella, presidente de la Coalición Italiana por los Derechos y las Libertades Civiles (CILD).

Muchas de las organizaciones que son miembros de CILD, como Progetto Diritti, representaron a las partes civiles y jugaron un papel fundamental en este juicio. Arturo Salerni, abogado de Progetto Diritti, comentó la sentencia:

"El juicio Condor permitió continuar la investigación del pasado y buscar justicia para todas las víctimas de los regímenes opresores, dar voz a todas las familias de los desaparecidos y afirmar que los crímenes y las violaciones de los derechos humanos no se pueden silenciar eternamente. Quienes luchan por el respeto de los derechos civiles y sociales, saben que hay un hilo constante entre los acontecimientos de ayer y las brutalidades que hoy tienen lugar en muchas partes del mundo: viejos y nuevos desaparecidos".

Sin embargo, muchos se sintieron decepcionados porque, aunque los altos funcionarios fueron condenados, los ejecutores materiales siguen impunes.