Los niños esperan mientras Italia debate el cambio necesario en la Ley de ciudadanía

Italia lleva décadas siendo un país de acogida, ahora es el hogar de 5 millones de extranjeros. Sin embargo el gobierno no les otorga la ciudadanía a sus hijos, incluso habiendo nacido en el país.

A diferencia de muchos otros países europeos, en Italia el principio de jus sanguinis, en virtud del cual la ciudadanía está determinada por la ciudadanía de los progenitores y no por el lugar donde se nace, sigue vigente, como lleva siéndolo desde que se actualizó la Ley de ciudadanía en 1992.

Hace falta una nueva ley

En casi todos los casos, para ser ciudadano italiano tus progenitores deben ser italianos. Obtener la ciudadanía si eres hijo de extranjeros, incluso si naciste y creciste en Italia, es posible pero extremadamente difícil. El procedimiento es tremendamente largo y complicado, incluso para los estándares de la burocracia italiana.

Pero a medida que crece la presión contra esta impopular Ley de ciudadanía, el cambio parece inevitable. Idealmente, esto implicaría sustituir el jus sanguinis por una ley basada en jus solis, o lugar de nacimiento.

Oposición de la derecha

A pesar del apoyo del Partido Demócrata y de varias iniciativas civiles como l’Italia sono anch’io (Yo también soy Italia) a la propuesta, la ley se ha estancado debido a la resistencia de la derecha populista.

Las partes Forza Nuova, Casa Pound y Lega Nord han sido especialmente tajantes en su oposición. Han alimentado insaciablemente el miedo de la sociedad a que un cambio en la ley provocaría una afluencia masiva de mujeres embarazadas que llegarían a Italia para dar a luz.

Right-wing parties, like the extremist Forza Nuova, seen here, have waged a fearmongering campaign against changing the law.

Desde hace años se debate de forma intermitente una nueva ley de ciudadanía, pero cada vez que va del Senado a la Cámara de Diputados o viceversa e añaden enmiendas y el proceso acaba rápidamente en un debate interminable que no lleva a ninguna parte.

El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, tiene una opinión clara sobre los niños nacidos en Italia de progenitores extranjeros: "Ya es hora de considerar que esos niños son ciudadanos italianos".

Y muchos políticos y representantes están presionando, ya sea a favor o en contra de una ley jus solis, para que se tome una decisión rápida y se ponga fin al status quo.

Acuerdo

Los diputados parecen haber llegado a un acuerdo sobre un jus solis "moderado". Esta nueva ley creará una especie de jus culturae, extendiendo la ciudadanía a los niños nacidos en Italia de progenitores extranjeros que han residido legalmente en Italia por lo menos 5 años, y a los niños nacidos en el extranjero que han vivido por lo menos 12 años y hayan asisitido a la escuela en Italia.

Italian Prime Minister Paolo Gentiloni is in favor of changing the law, saying it's time to protect the children at the heart of the debate. (Image: Associazioni cristiane lavo/Flickr)

La nueva ley, aunque supone una mejora con respecto a la normativa vigente, sigue siendo mucho más restrictiva que la de otros países europeos.

En Reino Unido, por ejemplo, un niño nacido de progenitores extranjeros es automáticamente un ciudadano si sus padres llevan 10 años residiendo legalmente en el país. En Alemania, el requisito de tiempo es de ocho años, y en España solo un año. Incluso en Francia, donde obtener la ciudadanía puede ser notoriamente difícil, cualquier niño nacido allí puede, en su 18 cumpleaños y tras cinco años de residencia legal en Francia, solicitar la ciudadanía.