Un informe denuncia el uso de aislamiento en las cárceles italianas

Tras dos años de visitas a 11 cárceles con 748 personas, Mauro Palma, supervisor estatal de los derechos de las personas detenidas o privadas de libertad ha publicado un informe sobre el régimen 41 bis en Italia.

En virtud del artículo 41 bis, un régimen especial de detención establecido en 1986, el Ministro de Justicia tiene derecho a suspender las normas normales de detención en casos excepcionales.

El objetivo de este instrumento es impedir la comunicación entre los detenidos pertenecientes a organizaciones delictivas, tanto dentro de la cárcel como con otros delincuentes en el exterior. Sin embargo, la experiencia demuestra que, de hecho, este tipo de comunicación se da a diario y, de alguna manera, el servicio penitenciario la favorece para ayudar la reinserción de los presos.

El aislamiento es un problema importante

Entre las medidas restrictivas previstas en el artículo 41 bis, el régimen de aislamiento destaca por ser particularmente opresiva. Los presos en aislamiento pasan todo el tiempo en celdas individuales, sin interactuar con otros y con solo dos horas de patio individual al día, bajo el control de los funcionarios de prisiones.

Mauro Palma ha declarado que "la suspensión de las condiciones normales de detención y la consiguiente aplicación de medidas especiales deben cumplir siempre con las normas impuestas por la Constitución". En su informe señala que el régimen especial tiene varios problemas críticos no respetan el principio de rehabilitación de los detenidos.

Los más significativos son las repetidas prórrogas del régimen especial, que a menudo se producen de forma automática (las decisiones sobre estas deben tomarse únicamente tras una investigación exhaustiva y solo si se considera necesario), y la ubicación de presos en áreas reservadas dentro de secciones especiales, que podrían considerarse como un "41 bis especial". Estas secciones están separadas de otras partes de la cárcel y están destinadas a albergar a delincuentes importantes de organizaciones delictivas. En la actualidad existen 14 áreas de este tipo en siete instituciones, donde se encuentran presas 51 personas.

Además, Palma ha denunciado las malas condiciones en las que se encuentran algunas secciones. Por ejemplo, en la cárcel de Cuneo, se han añadido rejas adicionales a las ventanas para cortar la comunicación entre los presos. El efecto de este movimiento en la práctica ha sido reducir la cantidad de luz y de aire que entra por las ventanas.

Palma amenazado pero las instituciones expresan su solidaridad

Tras publicar el informe, Palma fue objeto de abusos y amenazas. Desde alusiones a que trabaja para la mafia a amenazas de muerte contra su familia, que aparecieron en un artículo publicado en la página de Facebook de la "Polizia Penitenziaria Società Giustizia e Sicurezza" donde se publicó el informe original.

Los comentarios no se eliminarán de Sappe (el sindicato de trabajadores penitenciarios) hasta que Palma presente una denuncia.

Varias instituciones han expresado su solidaridad con Palma, que, de acuerdo con los decretos del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Estrasburgo, ha señalado que el régimen 41 bis debe tener como único objetivo impedir la comunicación con el exterior y no debe servir para infligir más sufrimiento a los presos, que ya están siendo castigados.

El castigo no puede ser una forma de venganza, debe ser una forma de ayudar a los presos a rehabilitarse y a reinsertarse en la sociedad.