Un paso adelante para las parejas del mismo sexo en Estonia

Estonia ha dejado atrás políticas y prácticas jurídicas anteriores y finalmente ha decidido conceder derechos de residencia temporal a las parejas del mismo sexo de ciudadanos estonios, para que puedan tener una vida familiar en el país.

A principios de agosto, el Consejo de Policía y Guardia Fronteriza de Estonia aceptó una solicitud de residencia temporal presentada por Sarah Raud. Raud es una ciudadana estadounidense casada con Kristiina Raud, ciudadana de Estonia, según la Ley de uniones civiles registradas.

Pareja casada en EEUU a la que se le deniega el permiso de residencia temporal en Estonia

Sarah y Kristiina Raud se casaron legalmente en Estados Unidos en 2015 y decidieron ir a vivir a Estonia. Sin embargo, el Consejo de Policía y Guardia Fronteriza de Estonia le denegó el permiso de residencia temporal a Sarah, por lo que la pareja acudió a los tribunales para defender sus derechos. El año pasado, un tribunal emitió una sentencia final en la que afirmaba que el Estado no reconocía el matrimonio de la pareja como base para emitir una autorización de residencia temporal.

La lucha jurídica pasa factura a la pareja

A pesar de que durante estos dos años Sarah tuvo que salir de Estonia varias veces, con el consecuente trastorno emocional y gastos económicos que conlleva, la pareja volvió a llevar el caso a los tribunales en nombre de la justicia, los derechos, su amor y su familia y por todas las otras parejas en situaciones similares. El 5 de junio de 2018 registraron su unión bajo la Ley de uniones registradas, en base a la cual, Sarah solicitó el permiso de residencia temporal para obtener el derecho legal a vivir en Estonia. El Consejo de Policía y Guardia Fronteriza de Estonia tardó un año entero en tramitar la solicitud (en lugar de un mes, como se establece en la legislación), pero finalmente la aceptaron. Se basaron en la decisión adoptada por la asamblea general del Tribunal del Estado que admitió la inconstitucionalidad de la parte de la ley que no proporciona una base para el derecho de residencia temporal a las parejas del mismo sexo de los ciudadanos estonios.

Resultado positivo para las parejas LGTB en Estonia, pero las sentencias europeas pueden tardar años

Liisa Linna, la abogada que representó a la pareja durante todo el caso, ayudó a Sarah y Kristiina a recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para obtener una evaluación jurídica de la situación. Las noticias no influyen en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y lograr una sentencia judicial real puede llevar años.

Kari Käsper, Director Ejecutivo del Centro de Derechos Humanos de Estonia, señaló que "es positivo que el Estado empiece a comportarse de una manera más humana y digna con las parejas del mismo sexo. No existe ninguna razón justificable para tratar a las parejas extranjeras de relaciones LGTB peor que a las que están compuestas por dos ciudadanos estonios".

Kristiina y Sarah expresaron su alegría por que el Estado haya cambiado su práctica, aunque la decisión ha llegado demasiado tarde para ellas. "Estamos muy contentas de que Estonia haya cambiado su enfoque respecto a las parejas y familias del mismo sexo y de que Sarah pueda finalmente tener el derecho a vivir en Estonia. Sin embargo, el proceso ha sido muy largo y durante ese período sufrimos mucho estrés debido a la incertidumbre y a la inestabilidad de las perspectivas futuras, y nos fuimos distanciando. Así que, durante el proceso acabamos separándonos".

La falta de implementación de la legislación es una buena señal para los derechos de los LGBTI

Aunque la Ley de uniones registradas se aprobó en el Riigikogu (Parlamento estonio) el 9 de octubre de 2014 y entró en vigor el 1 de enero de 2016, hasta la fecha el Riigikogu no ha aprobado ninguna normativa para implementarla. Es decir, no se ha puesto en práctica ninguna disposición que especifique la aplicación de la Ley de uniones registradas en situaciones prácticas cotidianas. Su aplicación habría creado una serie de obstáculos para las parejas o familias del mismo sexo, incluso a pesar de que sus parejas estuvieran registradas en Estonia. El hecho de que la legislación no se haya implementado es una señal muy positiva para los derechos LGBTI y para las parejas del mismo sexo.