El Centro Baobab para migrantes en Roma arrasado

El ciclo de desalojos prometido por el ministro Matteo Salvini inició el 13 de noviembre con la demolición del Centro Baobab en Roma, dejando a cientos de personas en la calle.

Los residentes del Baobab desalojados a la fuerza antes de que entraran las excavadoras

El 13 de noviembre, unas 150 personas, entre ellos migrantes regulares que gozan de protección humanitaria, solicitantes de asilo, personas con documentos oficiales de identidad y una familia italiana fueron despertados por la policía y obligados a marcharse del Centro Baobab, en un asombroso ejemplo de agresión.

El Baobab, un campamento para migrantes en tránsito, fue establecido en 2015 por voluntarios de la Experiencia Baobab. Desde entonces, se ha convertido en un importante punto de encuentro para los migrantes.

Los migrantes, que hasta entonces habían estado durmiendo en tiendas de campaña en la zona, recogieron sus pertenencias y la policía les sacó a la calle uno por uno antes de demolir el campamento.

El ministro Salvini promete nuevos desalojos

No se ha proporcionado ninguna solución alternativa de alojamiento para quienes vivían en el Centro Baobab. Muchos de los migrantes fueron llevados a la oficina de inmigración de Roma mientras las excavadoras empezaban a demoler las tiendas que los albergaban.

El ministro Salvini afirmó que para finales de año en Roma tendrán lugar desalojos que la gente lleva esperando años. "Queremos restaurar la legalidad en los distritos", comentó Salvini.

Acciones como esta denotan un impulso deliberado de ejercer violencia hacia las personas más pobres de la sociedad italiana, un deseo de aplastar a los individuos más pobres, despojándolos de cualquier tipo de derecho.

La gente se ha quedado en la calle

El Centro Baobab acogía a personas que, como consecuencia de las disposiciones del nuevo Decreto de Seguridad, se vieron obligadas a abandonar el sistema SPRAR, cuyo objetivo era proteger a las personas que huían de la

persecución en otros países, pero que ahora solo puede prestar ayuda a los refugiados, no a los solicitantes de asilo.

La demolición del Centro no resuelve el problema. Al contrario, ha dejado a más de cien personas en la calle y a muchas sin un lugar donde dormir.

El final del Baobab es perjudicial para toda la ciudad, ya que Roma no ha sido capaz de acoger a los migrantes de una manera digna. No existe un centro para las personas en tránsito y para los migrantes que han llegado a la ciudad, pero que quieren seguir hacia otros destinos, a menudo a otros países.