Crisis de la libertad de prensa en Estonia

El debate sobre la libertad de prensa y la libertad de expresión está creciendo en Estonia debido al apoyo de los medios a la nueva coalición gobernante, que incluye al Partido Popular Conservador de Estonia, de extrema derecha.

La nueva coalición entre el Partido del Centro de Estonia, Isamaa, y el Partido Popular Conservador de Estonia (EKRE), de extrema derecha, ha aumentado la tensión política en el país. Desde las elecciones, los valores estonios, la retórica política, los valores democráticos y la libertad de expresión han ocupado los titulares de los medios de comunicación. Se han convocado varias manifestaciones, se han escrito un gran número de artículos de opinión sobre estas cuestiones y la gente no cesa de expresar su malestar y de llenar las redes sociales de sus reflexiones personales al respecto.

La propiedad de los medios podría perjudicar la libertad de prensa

La inclusión de EKRE, de extrema derecha, en las conversaciones de coalición ha aumentado la presión sobre el gobierno, el periodismo independiente y la Radiodifusión Pública Estonia (ERR). Algunos miembros de EKRE e Isamaa han acusado a periodistas que trabajan para ERR de tener una opinión sesgada contra los conservadores y de publicar críticas excesivas e infundadas obre la nueva coalición, y sobre EKRE en concreto. Varios periodistas también han señalado que debido a que la mayor parte de los medios de comunicación estonios pertenecen a un pequeño grupo de propietarios, la libertad de prensa en el país podría encontrarse en una situación de precariedad. Además, distintos observadores y analistas de medios de comunicación han señalado el peligro de la autocensura entre los periodistas y la excesiva interferencia de las autoridades y los órganos rectores sobre los medios de comunicación.

Dimisión de una reputada periodista

A finales de abril estalló un escándalo aún más grande, cuando la respetada periodista Vilja Kiisler dejó su puesto en el diario más importante de Estonia, Postimees, supuestamente debido a diferencias insuperables con el nuevo jefe de redacción. El 16 de abril, Kiisler publicó un artículo de opinión titulado "No es la retórica, lo que asusta es el contenido", en el que criticaba duramente las posturas de EKRE y sus líderes. El nuevo jefe de redacción, conservador, Peeter Helme, reprendió a Kiisler por el tono y el estilo de su artículo. Esta decidió dimitir y desde entonces ha señalado los problemas de la libertad de exprensión y de prensa en Postimees. En una entrevista en ERR, Kiisler explicó que dejó Postimees porque su visión de la libertad de prensa y de expresión era fundamentalmente distinta a la de su jefe. Describió cómo los editoriales de Postimees han apoyado sistemáticamente la ideología de la coalición actual y han desempeñado un papel en su legitimación.

El dueño del periódico dona 100.000 euros al partido conservador

El propietario de Postimees ha apoyado públicamente a los conservadores y ha donado 100.000 euros a Isamaa. Postimees también ha lanzado un nuevo suplemento llamado MeieEesti (Nuestra Estonia), que ha suscitado dudas sobre su comercialización, parcialidad y sobre la independencia de los medios de comunicación privados en general. En la entrevista con ERR, Kiisler calificó el suplemente de la siguiente manera: "En mi opinión, eso no es periodismo, sino el trabajo de expertos "alternativos", que probablemente han sido contratados únicamente por la recomendación o aprobación del propietario. Y eso es, en concreto, la creación de contenidos ideológicos alternativos en una era de hechos alternativos".

Presentador de radio obligado a elegir entre la autocensura o la dimisión

Una nueva polémica se desató en el país cuando se hizo pública la dimisión de otro reconocido periodista y columnista, Ahto Lobjakas, esta vez de la cadena de radio Raadio 2, administrada por la ERR. Lobjakas, que hasta entonces había sido el anfitrión del programa político "Olukorrast riigis" ("El estado del país"), anunció en una declaración pública que no se le había despedido, "se le había dado la opción de elegir entre la autocensura y la dimisión". "Insinuaron que mi crítica a la nueva coalición era demasiado fuerte y que influiría indebidamente en la política. Criticaron mi elección de palabras, me sugirieron eufemismos inteligentes y, en general, que me andara con rodeos. Querían una cobertura menos combativa y que prestara más atención al programa del nuevo gobierno, en lugar de a individuos e ideas indignas", escribió Lobjakas.

Desde las dimisiones de Kiisler y Lobjakas de sus respectivos cargos, el secretario de relaciones internacionales de la organización literaria PEN, la escritora Kätlin Kaldmaa, el periodista y crítico de ERR Valner Valme, y muchos otros columnistas, expertos y periodistas han expresado la importancia de la libertad de expresión.