El fin de la vigilancia masiva: el Tribunal Constitucional Alemán fortalece los derechos básicos en el extranjero

Los derechos civiles se extienden más allá de las fronteras: el Tribunal Constitucional de Alemania declara que la práctica del Servicio de Inteligencia Federal de vigilancia masiva en todo el mundo es inconstitucional.

El Servicio Federal de Inteligencia Alemán (BND) podía hasta ahora espiar a ciudadanos extranjeros en el extranjero de forma masiva y sin causa, incluso a grupos delicados como los periodistas. Por esta razón, Gesellschaft für Freiheitsrechte (GFF) [Sociedad por los Derechos Civiles], junto con cinco organizaciones de medios de comunicación, presentó un recurso de amparo constitucional contra la Ley del BND que permitía esta vigilancia. El 19 de mayo de 2020, el Tribunal Constitucional dejó claro que el BND no puede llevar a cabo una vigilancia masiva en el extranjero, y que se rige por la Constitución Alemana (Ley Fundamental) incluso en lo que se refiere a ciudadanos extranjeros y comunicación transfronteriza.

En lo que respecta a su actividad local, las autoridades alemanas, como el BND, se rigen por la Ley Fundamental. Sin embargo, un cambio en la ley en 2017 permitió, que el BND tenga competencias aparentemente ilimitadas cuando actúa fuera del territorio alemán: podía vigilar las telecomunicaciones de personas extranjeros fuera de Alemania sin ningún límite o restricción específica. Dentro de sus propias fronteras, esa vigilancia supone una clara violación del artículo 10 de la Ley Fundamental, que protege la libertad de las comunicaciones. Sin embargo, la Ley del BND de 2017 daba por supuesto que el servicio secreto, cuando actuaba fuera del país, no se regía por la Ley Fundamental.

De esta forma, la Ley del BND creó riesgos considerables para los periodistas extranjeros que dependen de la confianza y la confidencialidad cuando se comunican con sus fuentes. Como consecuencia de las importantes amenazas a los derechos constitucionales generadas por esta ley, varios periodistas -con el apoyo de GFF y otras organizaciones asociadas- presentaron un recurso ante el Tribunal Constitucional. Este ha dado lugar a una decisión histórica en relación con la protección de los derechos fundamentales y la libertad de prensa.

Nuevas normas para la labor del BND

La sentencia del Tribunal Constitucional es de crucial importancia: establece definitivamente que las autoridades alemanas están obligadas a proteger los derechos fundamentales de la Ley Fundamental en el extranjero.

"Esta declaración era necesaria desde hace mucho tiempo y supone un gran éxito que va mucho más allá de este caso concreto", señala Ulf Buermeyer, presidente de GFF. "El hecho de que las autoridades alemanas también se rijan por la Ley Fundamental en el extranjero refuerza considerablemente los derechos humanos en todo el mundo, así como la credibilidad de Alemania en el mundo".

De acuerdo con la interpretación de la Ley Fundamental por el Tribunal Constitucional, la vigilancia de las comunicaciones fuerra del territorio alemán sin justificación solo es admisible en circunstancias muy limitadas. Además, los grupos de personas vulnerables, como los periodistas, deben recibir una protección especial. La vigilancia selectiva de personas debe estar sujeta a limitaciones más estrictas. El tribunal también señaló que las prácticas de vigilancia del BND deben estar sujetas a la supervisión de auditores independientes.

Esta decisión envía un mensaje internacional

Por primera vez en más de 20 años el Tribunal Constitucional Federal ha emitido una sentencia sobre la vigilancia del BND. La sentencia es una decisión histórica de importancia internacional. En 2013, las revelaciones de la NSA de Edward Snowden revelaron un sistema global de vigilancia masiva, en el que participó también Alemania -en concreto el BND. Ahora, más de siete años después del escándalo de la NSA, el tribunal más importante del país ha dictaminado que la vigilancia internacional debe regirse también por la Ley Fundamental alemana. Esta sentencia envía un mensaje internacional y podría afectar a las actividades de vigilancia de los servicios de inteligencia de otros países.