Tribunal lituano: el acoso sexual constituye una violación de la Constitución

El Tribunal Constitucional lituano ha concluido que el miembro del parlamento lituano Kęstutis Pūkas, que acoso a varias jóvenes que trabajaban o querían trabajar para él, violó gravemente la Constitución y su juramento al cargo.

El tribunal determinó que Pūkas llevó a las jóvenes a su residencia para conversar, les habló de temas íntimos que no estaban directamente relacionados con sus funciones, hizo comentarios sobre su aspecto físico y proposiciones ambiguas. Solo se comportó de esta forma con mujeres (jóvenes) por lo que se puede concluir que su comportamiento se dirigía específicamente hacia el sexo femenino

Humillación, estrés y miedo

Además, cuando se comunicaba con sus asistentes/secretarias y las jóvenes que habían solicitado el puesto, Pūkas recalcaba su excepcional condición social excepcional, enfatizando el estereotípico trato desigual de género. De esta forma humillaba a las jóvenes, las sometía a presión, estrés y miedo, con consecuencias a largo plazo.

El Tribunal Constitucional dictaminó que el comportamiento del diputado (es decir, acoso y acoso sexual por motivos de género) constituye una violación de los derechos humanos, de la protección de la dignidad, de la inviolabilidad de la vida personal y privada y de la no discriminación, todo ello protegido por la Constitución. Asimismo, Pūkas violó su deber (derivado del juramento que hizo como miembro del Parlamento) de respetar la Constitución y sus valores y la ley y desprestigió la reputación del Parlamento, el cuerpo que representa a la nación.

Convenio de Estambul

La evaluación del Tribunal Constitucional de la actuación del diputado también se basó en el derecho internacional y de la UE que prohíben la discriminación. Entre otras cosas, el Tribunal tuvo en cuenta la obligación que marca el Convenio de Estambul -que Lituania aún no ha ratificado- de que los Estados garanticen que el acoso sexual se resuelva con sanciones penales o legales.

La conclusión del Tribunal, que muestra que el acoso y el acoso sexual por motivos de género puede incluso generar responsabilidad en virtud de la Constitución, tiene un importante valor simbólico pues mantiene que el acoso viola gravemente los derechos humanos y contradice los valores constitucionales fundamentales, especialmente el de la dignidad humana.

El Parlamento tendrá que decidir ahora si Pūkas puede continuar en su puesto de diputado.