Es hora de tener respuestas sobre los populistas autoritarios

Un nuevo libro publicado por Liberties explica por qué cada más electores apoyan a políticos con programas autoritarios y cómo pueden contraatacar los progresistas.

Con todos los libros que se publican sobre populismo, podríamos pensar que ya deberíamos haber encontrado la respuesta a la pregunta del millón: ¿Por qué hay cada vez más votantes que eligen a candidatos con programas autoritarios? Especialmente cuando parece contra intuitivo. Las mujeres están votando a misóginos. La población que se encuentra en una situación económica vulnerable está votando a políticos corruptos que otorgan a los ricos exenciones fiscales. Parece como si a los votantes no les importarar tirar por la borda las garantías que nos protegen de los abusos del gobierno, como las libertades civiles y un poder judicial independiente. ¿Por qué deciden confiar en "hombres fuertes" que nos devuelvan a "tiempos mejores" cuando la sociedad era más recta, más blanca y más patriarcal?

La mayor parte del debate público general sobre populismo está dominado por politólogos. Algunos alegan que "es la economía, ¡estúpido!" La recesión mundial se ha traducido en que hombres blancos pobres con niveles de formación bajos están furiosos porque han visto amenazados sus empleos por la migración de personas con formación baja y el libre comercio. Otros argumentan que "no es la economía, estúpido, es la cultura". Hombres blancos, más pobres y menos educados, están preocupados porque los migrantes, las minorías étnicas, las feministas y las personas LGBTI están amenazando las normas culturales tradicionales y su estatus en la sociedad. Otros sostienen que el problema es el terrorismo, y lo han asociado a los migrantes y los grupos étnicos minoritarios. Algunos expertos sostienen que es simplemente racismo y machismo. Y en el debate se mezclan distintas pruebas contradictorias sobre cómo encaja la edad, la educación, la religiosidad y la división entre lo rural y lo urbano. Al menos todos parecen estar de acuerdo en que los votantes están furiosos ante una 'élite' política que permite que sucedan todas estas cosas.

No es que los analistas de la tendencia dominante lo estén entendiendo todo mal. Pero han ofrecido tantas explicaciones alternativas, aparentemente contradictorias, que no hemos podido definir adecuadamente el problema. Y eso significa que no podemos buscar tampoco soluciones efectivas.

¿Por qué suscriben los votantes actitudes políticas autoritarias?

Este libro da una vuelta a todo eso. Basándose en décadas de investigación ignorada en el campo de la psicología social, ofrece una explicación coherente, y que da sentido a todas las aparentes contradicciones. Las personas con actitudes políticas autoritarias tienden a votar a partidos populistas autoritarios que ofrecen políticas autoritarias. ¿Quieres saber por qué la gente vota a populistas autoritarios? Pues céntrate en por qué la gente (entre el 30 y el 60% de los votantes en la UE) apoya cada vez más las actitudes políticas autoritarias.

En resumen, hay dos tipos de votantes autoritarios. Hay quienes no creen en la igualdad, y quieren mantener las jerarquías socioeconómicas. Y hay tradicionalistas opresivos que creen en el mantenimiento de las normas culturales tradicionales, penalizando duramente a quienes se desvían de las mismas y en la concentración del poder en un líder fuerte que mantenga el orden. Estos grupos no votan a populistas autoritarios hasta que algo desencadena sus actitudes latentes. Aquellos que no creen en la igualdad saltan cuando sospechan que sectores previamente marginados (mujeres, personas LGBTI, minorías étnicas y migrantes) pueden amenzar su estatus social o económico. Los tradicionalistas opresivos se activan cuando piensan que sus propios grupos están amenazados, ya sea por sectores marginados o por la élite. Y reaccionan ante crisis económicas, cambios en las normas culturales tradicionales o amenazas a la seguridad física.

Así que sí, la recesión económica, el aumento de la desigualdad, la migración, el terrorismo, los cambios sociales y culturales y la competencia por el empleo y los servicios públicos, todo ha jugado un papel en el ascenso del populismo autoritario.

Los votantes autoritarios también están furiosos con una 'élite' que ha permitido o alentado el surgimiento de estas fuentes de amenaza y competencia. Y quieren un líder fuerte que restablezca las normas culturales tradicionales - y aquí entran también mujeres que votan a misóginos porque creen en los roles tradicionales de género. Los votantes autoritarios también están a favor de penalizar duramente a quienes creen que suponen una amenaza para su comunidad - por eso Trump se permite decir que hay que disparar a los migrantes, separarlos de sus hijos y con gasearlos con gases lacrimógenos. Y por eso los activistas y los tribunales independientes son un blanco importante de los gobiernos autoritarios y reciben cada vez más ataques, pues suponen un obstáculo en el camino de un líder fuerte que promete políticas que alegan que mantendrán al grupo seguro, fuerte y estable.

Políticos cada vez más sofisticados

En el pasado, el voto de estos dos tipos de electores autoritarios estaba dividido en distintos partidos. Últimamente estamos presenciando como políticos cada vez más sofisticados han logrado motivar y aunar a todos ellos con la fuerza suficiente como para ganar referendos (como el Brexit) o elecciones (como en Estados Unidos, Hungría y Polonia). Estos políticos han aprovechado algunas fuentes genuinas de amenaza y competencia (como la crisis económica o el terrorismo), otras veces han fabricado la amenaza y la competencia con la ayuda de los medios de comunicación (como en el caso de la migración) y han convertido a los grupos minoritarios en chivos expiatorios, causantes de todos los problemas que angustian a sus partidarios.

El libro explica de dónde vienen las actitudes políticas autoritarias, incluido el papel que desempeña la educación, el género, la edad, la religión, la división urbano/rural y la situación laboral. Y luego propone contramedidas eficaces, algo que el análisis confuso de los politólogos no nos permitía hacer. Esas contramedidas están basadas en los derechos humanos, pues precisamente los arquitectos de las normas de derechos humanos calibraron las mismas para crear un entorno en el que los autoritarios no pudieran volver a tomar el poder.

A partir de enero, publicaremos pequeñas piezas (¡más cortas que esta!) con las ideas del libro. Pero si quieres, puedes ir sumergiéndote en el libro. Ahí encontrarás todos los detalles, en caso de que ya tengas las preguntas.

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