Tecnología y Derechos

#MeAndMyRights: La Carta de los Derechos Fundamentales

La UE decidió reunir todos los derechos humanos que debe proteger en un solo documento: la Carta de Derechos Fundamentales.

por Israel Butler

La Carta de los Derechos Fundamentales es un documento legalmente vinculante que reúne todos los derechos humanos que protege la legislación de la UE. Funciona casi como una constitución en la legislación nacional.

Siempre que la UE adopta una nueva ley, debe respetar los derechos contenidos en la Carta de los Derechos Fundamentales. Por ejemplo, (historia real) una ley de la UE que obliga a que las empresas de Internet almacenen información acerca de todo lo que hacen sus clientes, supone una violación del derecho a la privacidad que recoge la Carta de los Derechos Fundamentales, y por lo tanto, sería ilegal.

Por supuesto, pueden pasar muchos años (ocho, en en el caso de esta historia real) antes de que el Tribunal de Justicia de la UE declare que una ley es ilegal. Pero ¿quién dijo que luchar por los derechos iba a ser fácil?

¿Qué ocurría antes de la Carta?

Hasta 2009 la Carta no fue legalmente vinculante. Pero eso no significa que la UE no tuviera que cumplir con la legislación de derechos humanos hasta entonces. Para comprender la relación de la UE con los derechos humanos, es preciso analizar su historia.

Antes de que la UE se llamara UE, se llamaba las Comunidades Europeas. Estas "comunidades" eran tres organizaciones internacionales creadas durante la década de 1950 por un grupo de seis países europeos: Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Una regulaba las industrias de carbón y acero, otra se ocupaba de la energía atómica y la otra creó una zona de libre comercio.

En resumen, la idea que perseguía la creación de estas organizaciones era evitar que los países europeos se plantearan cualquier guerra entre sí otra vez, haciendo que dependieran unos de otros para su prosperidad y seguridad energética.

El Consejo de Europa

Nadie pensó que los derechos humanos tenían nada que ver con el carbón, el acero, el comercio o la energía atómica, así que ni siquiera se mencionaban en los tratados originales de creación de las Comunidades Europeas. Por el contrario, consideraron que otra organización internacional creada al mismo tiempo que las Comunidades Europeas, debía ocuparse de los derechos humanos: el Consejo de Europa.

El objetivo del Consejo de Europa era (y sigue siendo) ayudar a proteger la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos. El Consejo de Europa sobre todo es conocido por la creación de la Convenio Europeo de Derechos Humanos y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Después de permitir la entrada de Rusia, el Consejo de Europa se convirtió en un serio competidor para el premio a la organización internacional con el mayor sentido de la ironía, solo superado levemente por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que admitió a Arabia Saudita en 2013.

El Consejo de Europa es una organización independiente de la Unión Europea, con más miembros y menos poderes. Es decir, para aclararnos, (¿quizá demasiado tarde?), el Tribunal Europeo de Derechos Humanos forma parte del sistema del Consejo de Europa y se ocupa de garantizar que los países europeos sigan la línea de los derechos protegidos por el Convenio Europeo de Derechos Humanos. La UE tiene su propio Tribunal de Justicia, que se asegura de que la UE y los países miembros cumplan la legislación de la UE, que ahora incluye la Carta de los Derechos Fundamentales.

Caso por caso

No fue hasta la década de 1960 que las Comunidades Europeas se dieron cuenta de que quizá deberían considerar la cuestión de los derechos humanos. El Tribunal de Justicia de la UE empezó a acumular casos en los se denunciaba que algunas normativas concretas de la legislación de la UE violaban los derechos humanos protegidos por sus constituciones nacionales. Los tribunales nacionales amenazaron con no cumplir la legislación de la UE si entraba en conflicto con los derechos humanos protegidos por sus sistemas nacionales.

Así que el Tribunal de Justicia de la UE echó mano de su sombrero legal y sacó un conejo en forma de derechos humanos. El Tribunal de Justicia creó la regla de que todas las leyes de la UE deben cumplir con los estándares de derechos humanos.

Sin embargo, el Tribunal de Justicia no elaboró ninguna lista. Esperaba a que llegaran los casos donde se denunciaba una violación de un derecho humano y decidía si la legislación de la UE protegía ese derecho. En general, el Tribunal de Justicia se limitaba a copiar los derechos recogidos en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Finalmente, la UE decidió reunir todos los derechos humanos que debe proteger en un solo documento: la Carta de Derechos Fundamentales. Esto facilita un poco más que las personas no expertas puedan comprender sus derechos..