#MeAndMyRights: Vigilancia masiva, privacidad y democracia

En esta serie hemos aprendido acerca de la vigilancia masiva, la privacidad y la democracia. ¿Pero cómo se relacionan entre sí?

Los últimos artículos han sido un poco teóricos. He intentado explicar las dos razones por las que la privacidad es fundamental para la democracia. Para empezar, porque nos permite crear nuevas normas, lo que llamé innovación social. La innovación social depende de la privacidad porque sin privacidad estamos sujetos al control social y nos cuesta mucho criticar o desobedecer las opiniones dominantes. La privacidad permite que los formadores de opinión (como filósofos, inventores o activistas) creen nuevas ideas sobre cómo debemos vivir. Asimismo permite que la sociedad en general evalúe esas ideas en su propia intimidad, sin la influencia del juicio de los demás. Así es como han ido evolucionando nuestras costumbres y normas sociales. La segunda razón por la la que la privacidad es vital para la democracia, es porque permite que los formadores de opinión (como periodistas o activistas) investiguen si nuestros representantes obedecen las normas existentes. Sin privacidad, los formadores de opinión se exponen a que la gente a la que investigan les imponga represalias.

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¿Cómo encaja la vigilancia masiva en todo esto? Casi todo lo que hacemos hoy en día implica el uso de tecnologías de telecomunicaciones, y especialmente de Internet. No es solo realizamos la mayor parte de nuestra comunicación a través de teléfonos, mensajes, correos electrónicos o redes sociales, también utilizamos nuestros móviles, ordenadores portátiles y de mesa, tabletas, relojes inteligentes y lectores electrónicos para leer noticias, ver películas, escuchar música, comprar, pagar facturas e impuestos, hacer operaciones bancarias, leer libros y revistas, concertar citas con médicos o abogados o buscar información acerca de temas que nos interesan. Alimentamos estos dispositivos de una gran cantidad de información que luego viaja a través de Internet para almacenarse en una base de datos en alguna parte. Nuestra ubicación, hábitos alimentarios, rutina de ejercicios, ritmo cardíaco o las rutas que tomamos para ir a trabajar quedan almacenadas.

La vigilancia masiva significa que esta información se registra y queda accesible para los servicios de seguridad. Ya no tenemos ningún control sobre quién tiene acceso a toda esta información personal. La vigilancia masiva ha matado la privacidad a través de Internet. Esto puede no ser muy importante si no utilizamos Internet, pero hoy en día casi todo en nuestras vidas se lleva a cabo a través de Internet o se registra en Internet. Y eso significa que la vigilancia masiva está estrangulando la innovación social y la responsabilidad democrática.

Si quieres saber más acerca de esta cuestión o consultar las pruebas y estudios a los que hacemos referencia, puedes consultar nuestro informe completo "Seguridad por medio de los derechos humanos" aquí.