​​ #MeAndMyRights: ¿Cómo hacer uso de la Carta de los Derechos Fundamentales?

A la UE no se le da bien intervenir para proteger los derechos humanos dentro de sus fronteras, pero si piensas que la UE o un país miembro ha violado la Carta, puedes emprender acciones.

La última entrega de nuestra serie #MeAndMyRights presentó la Carta de los Derechos Fundamentales. Aquí sabrás cómo puedes utilizar la Carta para defender los derechos humanos en la Unión Europea.

Como individuo, puedes utilizar la Carta de distintas maneras. Si piensas que la UE o que un país de la UE ha violado la Carta al aplicar la legislación de la UE, puedes presentar una denuncia.

Cómo presentar una denuncia

Dependiendo de las normas de tu país (y de lo caro o lo lento que sea ir a los tribunales), puedes llevar el caso a un tribunal nacional. El órgano jurisdiccional nacional podría decidir si se ha producido una violación de la Carta, o hacer una pausa en el caso y pedir al Tribunal de Justicia de la UE que lo examine.

También puedes informar a la Comisión Europea, que quizá atienda tu denuncia. No contengas la respiración por esto. La Comisión debe garantizar que los países de la UE obedecen las leyes de la Unión, pero ha sido algo tímida cuando se trata de proteger los derechos humanos.

También puedes tratar de presentar una denuncia ante el Defensor del pueblo europeo, que se ocupa de las denuncias de la propia UE. O a la Comisión de peticiones del Parlamento Europeo, que se ocupa de las denuncias de los países miembros de la UE.

Mi gobierno acaba de cometer una violación flagrante de los derechos humanos, por ejemplo:

  • ha cesado a medio Tribunal supremo;
  • ha prohibido las protestas públicas;
  • ha ahogado a todos los gatitos;
  • ha entregado todas las emisoras de radio y televisión a los oligarcas amigos del gobierno:

¿Por qué no hace la UE algo al respecto?

A la UE no se le da bien intervenir para proteger los derechos humanos dentro de sus países miembros. Le gusta dar lecciones a países de otras partes del mundo sobre su historial de derechos humanos (siempre y cuando esto no interfiera en sus relaciones comerciales), y no permitirá que ningún país ingrese en la UE a menos de que haya pasado determinados controles en materia de derechos humanos.

Pero una vez que un país es miembro de la UE, lo único que tiene que hacer es cumplir sus leyes. Y aunque el Tratado de la Unión Europea dice que la UE está "fundada en" los valores de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos, eso no es una ley. Es solo una declaración que a la UE y a algunos de sus países miembros le gustaría que fuese cierta.

La UE ha convertido algunos derechos humanos en legislación de la Unión. Por ejemplo, hay leyes de la UE que prohíben la discriminación y los delitos de odio, que protegen a los solicitantes de asilo, los datos personales, los derechos de las víctimas de la delincuencia y el tráfico de personas y los derechos de los acusados en los procesos penales.

Vergüenza

Sin embargo, incluso cuando hay evidencia clarísima de que algunos países están violando estas normas, la Comisión Europea rara vez lleva a los gobiernos a los tribunales. Extrañamente, la Comisión no sufre la misma vacilación cuando lleva a los tribunales a países por violar las normas sobre el comercio y la libre competencia.

Pero parece que los países de la UE sienten mucho apuro si la UE les dice que están violando los derechos humanos. Y la Comisión se avergüenza si avergüenza a un país de la UE.

A pesar de que se supone que los comisarios europeos son independientes de sus gobiernos nacionales y hacen un juramento de defensa de los valores de la UE, pueden ser reacios a votar a favor de la adopción de medidas de la Comisión contra el país de procedencia. Después de todo, por regla general, el trabajo de comisario europeo solo dura entre cinco y diez años. Y los comisarios de la UE tienen que pensar en sus carreras cuando vuelvan en la política nacional tras abandonar los focos de atención de Bruselas.

Sin embargo, cabe albergar esperanzas para el futuro. Los sucesos de los últimos dos años indican que la Comisión podría haberse armado de valor. Por ejemplo, después de muchos años de presión, la Comisión finalmente inicio acciones legales contra la República Checa (en 2014) y Eslovaquia (en 2015) por la segregación de los alumnos romaníes en el sistema educativo. En diciembre de 2015, se inició un procedimiento judicial contra Hungría por sus violaciones descaradas del derecho de asilo, y en enero de 2016 se abrió una investigación sobre las preocupantes reformas en Polonia, que ponen en peligro al Tribunal Constitucional y la independencia de los medios de comunicación públicos.