"Un año en prisión": Informe anual de Antigone sobre las prisiones italianas

La masificación, la falta de oportunidades laborales y las autolesiones siguen azotando el sistema penitenciario italiano.

El miembro de Liberties Antigone dio una rueda de prensa el 19 de abril para presentar su 14 informe anual: “Un año en prisión”, disponible en su página web.

En la rueda de prensa intervinieron Patrizio Gonnella, presidente de Antigone; Susanna Marietti, coordinadora nacional de Antigone; Alessio Scandurra y Michele Miravalle, coordinadores del Observatorio de Prisiones de Antigone; Santi Consolo, director de la Administración Penitenciaria, y Mauro Palma, responsable nacional de los derechos de los presos y de las personas privadas de libertad.

Hechos que salieron a la luz en el informe de Antigone

462 presos y solo 231 camas

En ocasiones los políticos, los ciudadanos y las instituciones olvidan que los presos son seres humanos; seres humanos que han quebrantado las normas establecidas y que por ello han causado daño a la sociedad. En otras palabras, personas que han cometido errores en algún momento de su vida; errores con graves consecuencias para algunos más que para otros.

Como seres humanos debemos garantizar unas mínimas condiciones de vida, pero a veces nuestra sociedad no garantiza esos mínimos. En el informe de Antigone se puede observar que las 10 prisiones más saturadas de Italia tienen un sorprendente número de presos, que oscila entre una sobrepoblación del 203%, en el peor de los casos, y un 174%. En la prisión de Como hay 462 presos para solo 231 camas.

Esta no es una situación esporádica o aislada: las cifras no son nuevas, ni se dan exclusivamente en una región concreta, sino que muestran que la situación existe desde hace tiempo y por todo el país.

Lo que no puede explicar la extrema derecha

El número de ciudadanos extranjeros residentes en Italia ha aumentado, mientras que la presencia de extranjeros en las cárceles ha descendido. Esto significa que hay más delitos cometidos por italianos que por extranjeros. Como explica Antigone, el discurso de la oposición es una "gran mentira populista". Hay 58.223 presos y solo 19.000 son extranjeros. El número de extranjeros en prisión ha caído en 2000 personas durante los últimos 10 años.

Solo el 23% de los presos se ha matriculado en algún curso; solo el 30% trabaja

Únicamente uno de cada cinco presos se matriculó en algún curso de formación. La tasa de empleo entre los expresos liberados es del 58%. El resto de las estadísticas no muestran un panorama mejor: solo el 1,7 trabaja en algún lugar que no está relacionado con la administración penitenciaria, lo que significa que probablemente el resto de los presos que trabajan realizan un trabajo que no les servirá fuera de la cárcel.

Autolesiones

Se han registrado 9.510 incidentes con autolesiones en las prisiones italianas en 2017. La cifra varía dependiendo de la prisión, pero sigue siendo alta: en la cárcel de Reggio Emilia se registraron 267 casos entre un número de 362 presos.

Además, hubo 52 suicidios en 2017 y 11 en los primeros tres meses de 2018; la tasa de suicidios ha pasado de 8,3 puntos en 2008 a 9,1 en 2017, con 1.135 intentos de suicidios en todas las prisiones del país. Estos datos son más que un simple número: es un reflejo de la calidad de vida en las cárceles.

Medidas alternativas a la prisión

Las medidas alternativas a la cárcel son mucho más prácticas para todo el mundo, como se comentó en la rueda de prensa. Los presos que se benefician de este tipo de medidas regresan a la cárcel con menos frecuencia: solo el 19% de los que cumplieron su condena fuera de la cárcel volvieron a cometer delitos tras terminar su pena, frente a un 70% de los que cumplieron la condena en la cárcel. En otras palabras, aquellos que acceden a medidas alternativas a la prisión prácticamente no vuelven a cometer delitos, lo que se traduce en una sociedad más segura para todos.

El Estado gasta 135 euros por preso y día. Aunque la instauración de nuevas medidas conllevaría una nueva inversión, supondría la disminución de los encarcelamientos y, por ello, un gasto total menor a largo plazo, lo que beneficiaría al Estado, a la economía, a la gente...

Es necesario añadir que deben existir estas medidas y también que se deben aplicar de forma adecuada y constante. En Lombardía, 12.078 personas cumplieron su sentencia con medidas alternativas el pasado año, frente a las escasas 1.411 en el Lacio, lo que muestra que no hay un criterio uniforme a la hora de aplicar estas medidas. Esto, por supuesto, también significa que el trato que se da a los detenidos no es equitativo a lo largo del país.

La reforma paralizada del sistema penitenciario

La ley nº 103 del 23 de junio de 2017 delegó en el Gobierno el deber de reformar la normativa penitenciaria -creada en 1975- en el plazo de un año. A día de hoy, solo un decreto tiene la posibilidad de ser aprobado. Antigone lleva tiempo trabajando en esta reforma e incluso ha hecho propuestas en sus informes anuales.

¿Qué cambiaría la reforma?

Si la reforma se llevara a cabo, los cambios más importantes serían:

  • Equiparación de las enfermedades psiquiátricas a las enfermedades físicas, con el fin de proporcionar tratamiento médico y jurídico adecuado.
  • La mejora y modernización de algunos aspectos de la vida en la cárcel para los presos.
  • El aumento de las medidas alternativas, que son más baratas que el encarcelamiento, y también más eficaces a la hora de disminuir la reincidencia y garantizar mayor seguridad a la sociedad.

Estas reformas, aunque son necesarias, abarcan solo algunas cuestiones imprescindibles; no obstante, suponen un avance en el sistema penitenciario.

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