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Te conectas a Internet. Aparece un anuncio de la misma máquina de café que buscaste la semana pasada. ¿Será un truco? ¿O una señal de que la vida es corta y deberías comprártela? No, ninguna de las dos cosas.

Cuando estás en línea, tu información personal, como tu género, edad, ubicación e información derivada de tu historial de navegación (sí, tus consultas pícaras, pero también las de salud y tus preferencias a la hora de votar) se recopilan y traspasan a decenas de miles de empresas del sector de la publicidad en línea.

Basándose en tus datos, las empresas te evalúan y deciden en cuestión de milisegundos si puedes ser un posible cliente. Si es así, pujan por el derecho a mostrarte un anuncio… de máquinas de café o de cualquier otra cosa que crean que te puede interesar.

No está bien. Y no es legal. Tienes derecho a buscar información médica, elegir un colegio para tu hijo o buscar apoyo para tu familia de forma segura, sin que la información se transmita a extraños.

Existen dos grandes responsables detrás de este método de publicidad en línea: Google e IAB Europe. Firma la petición y diles que dejen de compartir tu información personal.

De tu privacidad te ocupas tú. Tus datos son asunto tuyo.

Para más información sobre la petición pincha aquí.